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	<title>Relatos del Metro</title>
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		<title>Relatos del Metro</title>
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		<title>16 estaciones: Haile, príncipe del deporte</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Oct 2011 07:52:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[En la década de los 90, en el firmamento etíope ya brillan muchas estrellas: Abebe Bikila, Mamo Wolde, Miruts Yifter, Derartu Tulu, Fátuma Roba, todas campeones olímpicos, pero aún falta la más grande. Esa estrella rutilante que sirva de guía al país y haga que toda su gente se vea reflejada en ella. Un atleta [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=94&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;" align="CENTER"><span style="font-family:'Comic Sans MS', cursive;"><span style="font-size:x-large;"><em>E</em></span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">n la década de los 90, en el firmamento etíope ya brillan muchas estrellas: Abebe Bikila, Mamo Wolde, Miruts Yifter, Derartu Tulu, Fátuma Roba, todas campeones olímpicos, pero aún falta la más grande. Esa estrella rutilante que sirva de guía al país y haga que toda su gente se vea reflejada en ella. Un atleta memorable que no solo coseche triunfos, sino que tenga un carisma, una humildad y una talla moral a prueba de grandes fortunas. Y esa persona se llama Haile Gebraselassie, el hombre que lleva a Etiopía, de una vez y para siempre, hasta las más altas cumbres del deporte mundial.  </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span class="Apple-style-span" style="font-family:Arial, sans-serif;font-size:medium;"><a href="http://relatosdelmetro.files.wordpress.com/2011/10/nachogebre.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-97" title="Nacho&amp;Gebre" src="http://relatosdelmetro.files.wordpress.com/2011/10/nachogebre.jpg?w=300&#038;h=208" alt="" width="300" height="208" /></a></span></p>
<p style="text-align:left;" align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Haile nació un 18 de abril de 1973, en Dara, un paraje a las afueras de Assela, la capital de Arsi, la provincia donde, a partir de los años 70 nacen el 90% de los campeones etíopes. Ultimo de diez hermanos, seis chicos y cuatro chicas, la familia vive en una granja típica de la región, aunque en este caso rica. En el centro, debajo de una gran acacia, se eleva un amplio </span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><em>tukal, </em></span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">choza redonda de adobe cubierta de ramas de brezo,</span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> donde duermen los doce miembros de la familia sobre esteras de palma trenzada. Alrededor del </span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><em>tukal</em></span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">: la cocina; el huerto; un gran granero; un establo para la mula y los burros, y otro para la vaca y cebúes. La granja ocupa cinco hectáreas cultivables que su padre trabaja con un arado romano tirado por un par de bueyes para luego sembrar teff, trigo, cebada o maíz. El terreno rinde el suficiente grano para comer la familia pero la dieta es siempre la misma. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> Por las mañanas, leche y algo de fruta si hay y por la tarde </span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><em>injerá</em></span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">, una gran crepe hecha de cebada o de </span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><em>teff</em></span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">, un cereal de grano minúsculo e insípido pero con alto contenido en hierro. La crepe se coloca sobre un plato familiar, y sobre ella se ponen diferentes ingredientes siguiendo el contorno del plato: un montoncito de crema de garbanzos, otro de lentejas, otro de patata hervida con coliflor, tomate cortado en rajas, o zanahoria, o pimiento, y en el centro, en contadas ocasiones, carne de cordero, cabrito u oveja aderezada con especias fuertes. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Como cualquier niño de Oromía, aunque sus padres son de origen amhara, desde que muy chico Haile tiene que levantarse al amanecer para bajar al río y recoger el agua que a esa hora es limpia y fresca. <span style="font-size:medium;">A medida que los hermanos crecen, su padre se empeña en hacer de ellos unos buenos granjeros, pero la gran obsesión de Ayelech, su madre, es que todos reciban una buena educación. Y ante una esposa insistente, el marido siempre cede, así que Ayelech se sale al final con la suya y, uno a uno, van ingresando en la escuela elemental de Assela, aunque eso no les libra de trabajar antes de ir. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Haile es un niño feliz hasta que a los siete años la vida le castiga con la mayor de las desgracias: su madre muere de un cáncer y la familia se hunde. Por suerte, su hermana mayor, Aynalah, que ya ha cumplido los veinte, se hace cargo de la prole, aunque para el niño Haile, sin su adorada Ayelech, ya nunca será lo mismo. Al cabo de muchos años él la evocaba así: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Una de los recuerdos más claros que conservo de mi madre es de un día que volvíamos del bosque después de recoger madera. Como no teníamos dinero para zapatos, íbamos todos descalzos y me clavé una astilla. Mi madre me dijo que me sentara en un tronco y con mucho cuidado me la sacó y me curó. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Pero la vida sigue y hay que continuar luchando y, en esas lídes, el chico es un especialista. Primero ayuda en la granja y luego, cuando ve que llega tarde, sale zumbando a la escuela que está a la entrada de Assela, a unos a 5 kilómetros de Dara por un camino, casi todo cuesta arriba que discurre entre campos de cultivo, un denso bosque de acacias y eucaliptos, y un barranco profundo por el que baja un río que va bravo cuando llueve. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">-&#8230; porque si llegaba tarde a clase, mi maestra me regañaba –recuerda en las entrevistas. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Un día, pocos meses después de la muerte de su Ayelech, a la vuelta de clase Haile se para al lado de un kiosko, a cuyo mostrador apenas llegan sus negros ojos rasgados, y escucha la voz enfervorizada de Salomón Tesama, el famoso locutor etíope que lleva narrando las hazañas de sus atletas desde Abebe Bikila en Roma, radiando la doble victoria de Miruts Yifter que corre en un país lejano. Y aquel día el chico regresa a casa dando brincos por el campo y corriendo a toda velocidad, jugando a ser como Miruts. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y así, durante los siguientes ocho años, de lunes a viernes, su vida consiste en lo mismo: por la mañana: ayudar en casa e ir a la escuela; y por la tarde, con hambre, volver por la misma ruta, esta vez, casi todo cuesta abajo. Total: más de 10 kilómetros diarios. Qué mejor entrenamiento. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">A Haile le gusta estudiar pero, entre todas las asignaturas, le encanta la geografía y se pasa las horas mirando un gastado mapamundi y aprendiendo de memoria el nombre de los países, de sus capitales y soñando con conocerlas un día. Pero, poco a poco se da cuenta de que, entre todas las cosas, lo que más le gusta es&#8230; correr. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y aquel muchacho de apariencia frágil: bajo, flaquito, ligero y con pecho de barril, se toma su afición en serio y va corriendo a todos lados descalzo: a los recados que le encarga Aynalah, a jugar con sus amigos, a perseguir a las cabras, a ir al río a por agua, o al bosque a por leña. Tanto corre el siempre dispuesto Haile que su padre le dice un día ¡ven aquí! y le echa una buena bronca por andar perdiendo el tiempo en tonterías en vez de dedicarse a estudiar o a aprender un oficio, porque si no quiere ser granjero, al menos que sea profesor, medico o que trabaje en un banco. Lo que sea menos atleta. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Y deja de escuchar la radio y sal a buscarte un trabajo! – le gritó un día que Haile escuchaba absorto la retransmisión de una prueba deportiva. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">A partir de entonces, las relaciones con su progenitor empiezan a deteriorarse y cada vez son más frecuentes las broncas y discusiones y la convivencia se vuelve cada día más difícil. Años después Haile hablaba de él sin ningún resentimiento:</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Mi padre era un hombre bueno, pero para él el deporte era sólo una diversión y no podía comprender que alguien pudiese ganarse la vida practicándolo. No le culpo ¿cómo lo iba a saber? Pasamos muy malas épocas pero, cuando en 1993 gané por primera vez el campeonato del mundo, terminó por convencerse. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">.!El campeonato del mundo! ¡qué lejos quedaba aquel sueño de Assela en 1988! Porque en ese año cuando Haile compite por primera vez en una prueba de 3000 m. en un campeonato escolar contra alumnos de un curso superior y les gana con comodidad, dejando a más de uno estupefacto. Pero entre el público que asiste a aquella demostración de fuerza y velocidad, hay alguien que se fija en él. Es un profesor mayor que le anima y le convence de que, si se lo propone, puede llegar a ser un gran atleta.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Un vidente.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Justo lo que le faltaba a Haile: un poco de confianza en sí mismo. Por fin alguien cree en él, y eso le ayuda a tomar la decisión de su vida. Con quince años, y tras ganar algunas carreras en competiciones interescolares, deja Dara, la escuela, el campo y la granja y se muda a Addis, donde vive su hermano Tekeye, que se ha hecho corredor de maratón y al que Haile admira mucho. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Por aquella época tampoco les sobran los medios y los dos tienen que compartir las mismas zapatillas cuando salen a correr. Haile entrena por instinto. Sin nadie que le aconseje si debe hacer esto u lo otro, sale de madrugada o al atardecer, según le toque el turno de las zapatillas, y se va corriendo a las colinas de Entoto o al monte Arafat. Está dos, tres horas, y luego regresa a casa. Y cuando se siente dispuesto, se inscribe y gana el 3000 del campeonato nacional escolar, y luego, con solo dieciséis años, se atreve a correr con los mayores, quedando en el puesto 99 y el primero de su edad. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">¿De dónde sale este chico?, se pregunta más de un club que pretende tenerle en sus filas. Al final le recluta el Amedla Police Club pero como Haile siente que su destino no es vestir un uniforme, ni desfilar con una porra, ni aprender a disparar, al cabo de un año y medio, lo deja y sigue por libre. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">En el 92 supera las pruebas de clasificación para el 5000 y el 10000 del campeonato mundial junior que se disputa en verano. Y allí se presenta Haile. En Seúl, Corea del Sur, una ciudad y un país que él miraba de pequeño en aquel viejo mapamundi, soñando con conocerla algún día. Pues ya está. En Asía. Por primera vez en su corta vida y ¡representando a Etiopía!, un muchacho imberbe de apenas 19 años, con cara de niño feliz que no deja de reír, 1,60 de alto, 48 kgs, ligero como un ibis abisinio y veloz como un nyala, </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Enorme, populosa, limpia, con una actividad febril y rica, Seúl es tan diferente a lo que ha visto antes, que todo le sobrecoge. Pero las carreras no, y en tan sólo en una semana, se consagra como el rey.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">El 5000, pan comido. Se merienda de un bocado al keniata Kitui, que al año siguiente se vengará de la afrenta, y a un joven marroquí destinado a escribir, doce años después, la mayor gesta olímpica de la historia de Marruecos, Hicham Al-Gerrouj, con quien acabará teniendo una profunda amistad. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y en el 10000, más de lo mismo, y aunque en ésta sufre hasta los metros finales, también se adjudica el oro. La anécdota de la jornada la protagonizó el keniata Josaphat Machuca quien fue descalificado por agredir a Haile. Y es que Machuca sintió tanta frustración al ver que le atrapaba poco antes del final que nada más adelantarle le soltó una colleja en la nuca y casi le desequilibra. A la calle por violento. A pesar del incidente el etíope cruza la meta el primero y se adjudica el doblete. Como su admirado Miruts Yifter, sólo que en versión junior y en un campeonato del mundo.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Haile regresa a casa y, con el dinero de los premios al fin puede hacer realidad un sueño: ayudar a sus hermanos. Zapatillas para todos, comer en un restaurante, pagar el alquiler y enviar una parte a Aynalah, cuya salud no es muy buena. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Se avecinan buenos tiempos, aunque a los pocos meses compite en los campeonatos de Africa senior y esta vez los keniatas, más expertos y curtidos, le dan un buen escarmiento y mozalbete “solo” consigue llevarse un bronce y una plata. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Poco comparado con lo que está por venir.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y en agosto del 93, Haile, que nunca deja de entrenar por las colinas de Addis y ahora con un buen calzado, se encuentra por primera vez en la cuna del atletismo: Europa, en Stuttgart, Alemania, donde se celebran los campeonatos del mundo&#8230;, senior. Se acabaron los juguetes. Ahora toca ponerse serio. Esto ya es otro cantar. Sí. Es el doble campeón junior ¿y qué?, dentro del Goettleb Daimmler Stadium, sólo los más entendidos han oído hablar de él. Porque allí abajo, en el anillo, está la armada de Kenia, que lleva más de quince años dominando la larga distancia. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Primero a por el 5000 que, aunque no sea su distancia favorita, siente que puede ganarlo. No lo hará: el keniata Kitui, quien lleva esperando un año la revancha de Seúl, le gana por 5 metros y le deja con la plata. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">La tarde soleada del 17 de agosto, la prueba definitiva: el 10000 contra un elenco de atletas que no se lo va a poner fácil. tres keniatas correosos: Tanui, Segui y el peor: Richard Chelimo; una flecha de Burundi: Nizigama; y dos europeos guerreros, Stephan Franco, el alemán y Panetta, un italiano que corre con un pañuelo añil al más puro estilo pirata. En aquellos tiempos Europa aún daba guerra en la distancia: hoy ya no. Y para ayudar a Haile contra ese batallón, su amigo Fita Bayissa que viene de ganar el bronce en el 5000. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Todos están preparados para ganar al etíope, pero lo que ignora esa gente es que, con 20 años y 4 meses, la máquina Gebraselassie ya está lista para demoler a quien se ponga delante: La cabeza, amueblada y con tres ideas muy claras: ganar, ganar y ganar. Los pulmones, barnizados de aire puro. El corazón, calibrado hasta la micra. Los lumbares, engrasados con el mejor lubricante, y las piernas, afiladas como bisturís dispuestas a rasgar el aire. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Suena el tiro habitual y comienza la carrera más extraña que he visto en toda mi vida. Durante la primera mitad, los keniatas comandan pero ninguno se despega, ni europeos, ni africanos. Aquello es un ten con ten. Bayissa va ayudando e Haile pero en el kilómetro 5 agotado, se retira. Y entonces Chelimo y Tanui, viendo al etíope solo, comienzan la cabalgada. Ninguno lo aguantará salvo Haile que les sigue a pocos metros con su estilo peculiar: el brazo izquierdo encogido como si llevase aún el viejo cuaderno escolar, y el derecho suelto y haciendo el molinillo, como si espantase moscas. En el kilómetro 7 con Tanui ya descolgado, comienzan las extravagancias. Chelimo se aparta un metro y le pide a Haile que pase. Este levanta los hombros, le enseña las palmas y dice: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Lo siento amigo, pero el oro está muy caro.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Chelimo se enfada y va blasfemando delante. Y en el kilómetro 8, lo mismo, Chelimo se vuelva a apartar, de nuevo le pide que pase y de nuevo obtiene un no. El cabreo va en aumento, pasa otro kilómetro y medio y justo después de que suene la campana Chelimo se trastabilla. ¿Qué le ocurre?, pues que, sin querer, Haile ha pisado el talón de su zapatilla izquierda y la ha descolocado. El keniata continua a trompicones y maldiciendo a su enemigo hasta que unos diez metros después lanza una patada al aire y suelta la zapatilla. Y así con un pie calzado y otro no, comienza otra galopada con una zancada enorme que deja al estadio mudo. En la recta de tribunas saca a Haile quince metros. De la última curva sale conservando la ventaja y cuando solo quedan 50 m, se produce el milagro. ¿Qué pasó?, ¿de dónde sacó Haile las fuerzas si el keniata nunca disminuyo su zancada?, ¿qué ley se saltaron los dos?, porque desde allí hasta la meta, un etíope encendido, no solo atrapó a Chelimo, sino que en la línea de llegada le sacó 5 o 6 metros. Oro, pero ¡vaya bronca le metió Chelimo detrás de la meta esa tarde! Estuvo un par de minutos que sabe Dios lo que le dijo, mientras Haile trataba de disculparse esperando la decisión de los jueces:</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Lo siento de verdad, amigo. Son gajes de nuestro oficio. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Unos minutos después el jurado dictaminó que el lance fue fortuito y concedió el oro a Haile. En Etiopía, ese día, todo el mundo lo celebra, pero sobre todo alguien que hace muchos, muchos años, no tuvo confianza en él</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Estaba tan contento que casi me muero – dijo su padre tras aquella épica victoria – Desde entonces, nunca le he vuelto a decir que el atletismo era una cosa inútil. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Tomar nota. 10000 metros. Stuttgart. Agosto del 93, porque es a partir de esa fecha cuando empieza el reinado inquebrantable de Haile Gebraselassie I, la dictadura de su zancada, el imperio de sus piernas, y la ley de “su” velocidad ya que, durante los siguientes ocho años, ocho, nadie, absolutamente nadie en el mundo consigue vencerle en una sola final en la que él participe. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Comencemos: el 94 es solo de transición porque, aunque bate tres records del mundo y gana cuatro carreras, el año termina con una triste noticia: su hermana Aynalah, la que se hizo cargo de todos, la que les sacó adelante en el lugar de Ayelech, muere de agotamiento y stress. A Haile le vence una pena, que luego superará corriendo cada vez más. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Sigamos: en el 95 bate otros cuatro records y en Goteborg, Suecia, revalida su corona mundial del 10000, de nuevo destrozando a los keniatas, a cuya “Invencible” Armada, se ocupa, personalmente, de torpedear y de enviarla al abismo donde solo podrán recoger los restos de plata y de bronce que Haile vaya dejando. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y en el 96, al fin se avecina su sueño: Los JJOO de Atlanta porque, y como el mismo dijo: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Puedo batir muchos record mundiales y ganar muchos campeonatos del mundo, pero para el pueblo etíope lo que cuenta de verdad es ver su bandera dando la vuelta de honor en manos de un compatriota y ondeando en el mástil central de un estadio olímpico”</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Pero Haile no sólo quiere ver ondear una vez la tricolor en Atlanta, sino dos porque su objetivo es emular a su ídolo de infancia, Miruts Yifter, y conseguir el doblete. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Con esa idea en la cabeza Haile sale a la pista la tarde noche del 29 de julio. Y en la línea de salida, de nuevo, los más peligrosos del mundo. Pero aquello es la Olimpiada y está en juego, nada menos, que entrar en los libros de historia. Allí está otra vez Kenia con su cantera infinita. Paul Tergat a la cabeza, y Paul Koech y Josaphat Machuca, el mismo de la colleja en Seúl, escoltando al almirante. Marruecos con Salah Hissou y el vigente campeón Khalid Skah; Burundi, con Nizigama; un joven Abel Antón, todavía con su pelo; otro joven italiano que luego se hará famoso: Stefano Baldini; mejicanos, alemanes y corredores comparsa. Y entre tanta y tan alta estrella, el pequeño Haile, a quien se le ve nervioso porque tiene el gesto serio, algo muy extraño en él.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Un disparo de pistola ( y nunca mejor dicho) anuncia el comienzo de una guerra en la que no valen prisioneros. Será todo por el oro. De hecho, la primera mitad, con Nizigama tirando, se corre a tal velocidad que los tres de cabeza ese año se hubieran colgado las medallas en el 5000. ¡Y aún faltaban los segundos 5000! </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">En el kilómetro 6 el gran grupo se disuelve. Los no africanos a casa y los africanos, nueve, con el cuchillo en la boca. En el kilómetro 7 ya solo quedan seis y empieza el duelo de siempre. Koech, Machuca y Tergat tratan de asfixiar a Haile. Nada. En el 8, lo mismo. Nada. Y antes de llegar al 9, Tergat dice “Hasta aquí hemos llegado”, pega el tirón y se va. De todos menos de Haile, que aunque pierde su estela, logra mantener el tipo. A falta de 200 m. aún gana el keniata que ya se huele la tostada. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- No tengo ni idea si le estaba haciendo daño a Haile, pero te aseguro que lo intenté de verdad –dijo en la sala de prensa.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Tergat, como siempre, se dejó el alma en el anillo pero los finales de Etiopía aún no los ha superado nadie y a la salida de la última curva, Haile saca el hacha de talar y la recta la hace solo. El oro llevará su nombre y el record olímpico también, un record que tardará ocho años en batirse.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Primera misión cumplida, pero no habrá segundas partes porque la batalla ha sido tan dura que Haile apenas puede caminar dando la vuelta de honor y debido a las heridas no podrá tomar la salida en el 5000. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¿Cómo han podido instalar un sintético tan duro? ¡Esta superficie es un crimen para un corredor de fondo! &#8211; protestó Haile sentado en la hierba mientras se echaba agua fría en las heridas sangrantes de sus dos pies reventados &#8211; Francamente, nunca me he sentido tan cansado después de una carrera. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Es igual, como en su sueño infantil en aquel kiosko de Assela, esa noche ve la bandera tricolor ondeando en el mástil central, escucha el himno nacional sonando en su honor y él, subido en lo más alto del podio, rompe a llorar como un niño.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Una semana después, Addis Abeba se viste de largo para recibir a sus dos flamantes oros que regresan de Eldorado. Haile y Fatúma Roba, oro en la maratón femenina, y también a la veloz Gette Wami que se ha adjudicado el bronce en el 10000. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y como colofón de aquella gran temporada, boda por todo lo alto, pues a finales de año Haile se casa en la iglesia de Santa María en Addis, con Alem Telhone, un flechazo de amor loco y a la que había prometido llevar al altar en cuanto fuese campeón olímpico. Promesa cumplida. Más Fiesta, viaje de bodas y de nuevo a las colinas para mantener la forma. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Bien la mantiene el muchacho porque en los cuatro años que siguen, desde el 97 al 2000, solo hay buenas cosechas: Por dos veces consecutivas, en Atenas y en Sevilla, batiendo otra vez a Tergat, renueva su cetro del mundo. Y entre medio, uno tras otro, destroza nueve records mundiales, desde la milla a los 32 kilómetros demostrando que le dan igual las distancias. No hay marca que se le resista. Le eligen Atleta del Año en 1995 y otra vez en el 98, y en su país, además de honrarle con un título muy rimbombante: Héroe Nacional de los Tiempos Modernos, ponen su nombre a una de las avenidas más importantes de Adidís. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y en competiciones menores: lo mismo: ya sea en los meetings más prestigiosos; la Golden League o el </span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><em>indoor</em></span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">. En Bruselas o Estocolmo. En Oslo, Zurich, o Lausana. En Niza, Tokio o Helsinki, En Boston, París o Milán, en Londres, París o Moscú, en Roma o Montecarlo, allí por donde pasa Haile, los joyeros ya graban con días de antelación su nombre en la medalla de oro, y los banqueros escriben su largo apellido poniendo mucha atención para no equivocar las letras en el cheque millonario que acabará en su bolsillo. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y el resto de corredores de 10000 que hay en el mundo, ¿como están?, pues ¿cómo van a estar los pobres? Desesperados y ansiosos. Todos se inscriben en las competiciones esperando algún milagro o para luchar por la plata. Ir más allá es imposible. El oro ya está adjudicado antes de que suene el tiro. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">No hay opción. No hay ninguna posibilidad. Nadie le puede igualar y ¿porqué?, ¿qué secreto guarda en su seno ese reloj de correr? Pues no existe tal secreto. Lo que tiene y hace Haile está a la vista de todos: un físico prodigioso, una voluntad de hierro, un instinto natural para leer las carreras y su forma de correr. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y es que, las carreras de 10000 son tan largas y tan duras que, para lograr una progresión constante hay que aterrizar con la puntera del pie, luego posar el talón, hacer fuerza en los lumbares y lanzar la otra zancada. Eso hacen los humanos. Pero Haile proviene de una lejana galaxia porque él no corre&#8230;, él baila. Apoyándose en las puntas, como si fuera al ballet, es capaz de, si la carrera lo exige, hacer muchas vueltas así. Sí, como cualquier velocista de 100 o 200 metros que van saltando por la pista como si tuvieran alas. Pero hacer eso, en un 10000 es una pura locura pues existe un alto riesgo de romperse los dos tendones de Aquiles, agrietarse los gemelos o destrozarse algún huesecillo del pie. En teoría, nadie puede aguantar eso pero Haile está hecho de otra pasta y si la carrera es lenta, el corre como los demás, con apoyos planos, que para él es como ir descansando. Pero cuando la lucha lo exige, cambia el chip, empieza el baile y&#8230; adiós muy buenas a todos.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Desde su Dara natal, así ha forjado sus piernas, sin que nadie le aconseje, ni le diga si está bien o está mal hecho. El corría con las puntas pues en la velocidad estriba la diferencia de llegar pronto o tarde a clase y de sufrir o evitar la regañina de su dura profesora. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Los entendidos se pasman. Los médicos no quieren verlo. Los comentaristas callan y los rivales lo aceptan. Y mientras, Etiopía vibra con su héroe nacional que es admirado en el mundo. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y así, triunfo tras triunfo y record tras record, llega el año 2000, el de la consagración del equipo de Etiopía, pues el país acude a la XXVII Olimpiada, en Sydney con un equipo impresionante: 33 atletas de élite y muchos con posibilidades de arañar algún triunfo. Lo nunca visto hasta entonces.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y a la cabeza Haile, que la noche del 25 de septiembre va a protagonizar su enésimo duelo en el 10000 contra la armada keniata, que sigue luchando por salir de nuevo a flote y que acude con sangre fresca: John Korir, Patrick Ivuti y al frente, cómo no, su ya gran amigo en la vida y mejor enemigo en la pista, Paul Tergat. Pero hay otros, como el marroquí Berioui; Nizigama, aquel viejo conocido de Burundi, el portugués Ramos y sus dos compatriotas, Tola y Mesgabu. Todos sueñan, se ilusionan y piensan para sus adentros</span></span></p>
<p align="JUSTIFY">“<span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Ya tiene 28 años, no es un niño. Tendrá los talones fatal tras siete años de machaque. A lo mejor falla en algo y puede que le ganemos”</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Habrá que verlo. La noche cae sobre Sydney cuando presentan a los atletas. A Haile lo califican como “leyenda viviente” y se le nota tranquilo porque no para de reírse. Pero la risa se va en cuanto suena el disparo. II Gran Guerra Africana. Los de los otros continentes no tienen nada que decir: solo les queda mirar y tratar de aprender algo, por si en un futuro lejano, tal vez, quizás&#8230;.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Lo que pasó aquella noche en el anillo de Sydney ha sido calificado por algunos especialistas como el mejor 10000 que se ha visto en toda la historia olímpica. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">De hecho, la carrera va veloz y al pasar el kilómetro 3 ya se ha roto el pelotón y delante solo quedan 13 hombres: 11 africanos + 1 japonés y 1 mejicano, Galván, estos dos últimos esperando a ver que pasa. Y pasa que el kilómetro 7 ya solo quedan seis africanos: los tres de Kenia. Mesgabu y Haile de Etiopía y el marroquí Berioui. En el 9 Korir ya solo quedan cinco. Entonces surge la estrategia: Haile, que va en cabeza seguido de Paul Tergat, hace una seña convenida a su compañero, y Mesgabu se pone a la par y un metro por detrás encerrando al keniata. ¡Ah! Se siente. Vale todo en esta guerra. Tergat comienza a desesperarse, aguanta un rato detrás y cuando tañe la campana se abre, salta como una liebre y se sitúa en cabeza. Y tira, tira, tira y tira. Y no para de tirar durante 395 m. con Haile siempre a su espalda. Esta vez, parece que sí, que Tergat le ganará pues a la salida de la última curva Haile todavía va 5 m. por detrás. Así entran en la recta, con el todo estadio tenso, unos animando a Kenia y los otros a Etiopía. A 40 metros: Tergat, A 20 metros; Tergat: Pero a 10 metros de la llegada emerge a la altura de su hombro derecho la pesadilla de siempre, aquel hombrecito verde que se le aparece en sueños y que, a 5 metros de la meta, da tres brincos de gacela y cruza la línea primero con ¡1 décima! de ventaja sobre su gran enemigo en la pista.. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Nunca se ha visto nada igual en una final del 10000.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Mesgabu, Tola y Haile, risueños, dan la vuelta de honor envueltos en la bandera mientras, escondidos en el túnel, Kenia llora la más cruel de sus derrotas. Y esa noche, como cuatro años antes en Atlanta pero esta vez sin lágrimas, Haile ve ondear la tricolor en el mástil mientras escucha las dulces notas del himno. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Segunda misión cumplida: como Abebe, Miruts y Derartu, ya es doble campeón olímpico. Recibimiento de cine en la capital etíope, vacaciones&#8230; y a correr.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">En el tiempo que transcurre entre Sydney 00 y Edmonton 2001, Canadá, donde se van a celebrar los campeonatos del mundo, Haile no da muestras de declive. Es más, un día antes de la carrera, en una rueda de prensa levanta su mano derecha y la mueve con los cinco dedos bien abiertos, dando a entender a los medios que va a por su quinto titulo. La manita</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">No lo conseguirá. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Según algunos, porque en Edmonton ha cogido un resfriado, y esa noche tiene fiebre y no puede descansar. Y según otros, porque sus tendones de Aquiles ya no dan más de si. Sea lo que sea, da igual, al día siguiente, un joven atleta keniata, otro que lleva su espina clavada en el corazón, Charles Kanathu, pasa a a convertirse en héroe de su país al ser el primero, tras ocho años de intentos, que logra vencer al pequeño etíope. Aunque sólo sea por apenas dos segundos, el Comandante cae. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Aquella noche corrió la cerveza a raudales en los salones de Eldoret, el cuartel general de los atletas keniatas a unos 200 kms al oeste de Nairobi. Las canciones y los gritos espantaron a las hienas y ahogaron el rugido del león. Kenia estaba de vuelta. Otro brindis. ¿Sería aquella victoria la primera de una “nueva era” que duraría otros quince largos años? </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">No. No duró mucho el encanto. Exactamente&#8230; 3 días porque en la maratón, otro vecino del Arsi, Gezahin Abera, destroza a los keniatas..</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Hasta aquí, la trayectoria de un deportista único e irrepetible pero, ¿qué ha sido del ser humano? </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Ya pasada la treintena, Haile es un hombre creyente seguidor de la iglesia ortodoxa etíope que pasa una gran parte del año en Addis donde se ha construido una bonita villa. Y con Alem, su mujer, ya tiene dos preciosas hijas, Eden y Melat, a las que se sumarán dos más: otra niña, Betiy y luego el pequeño Nathan. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Por supuesto que para esa época, Haile ya es multimillonario, gracias a que, entre otras cosas, ha elegido como agente a Jos Hermens, holandés, antiguo corredor de fondo que compitió en los 80, que maneja con habilidad su calendario de eventos y los derechos mundiales de su imagen. De hecho, su fortuna no solo proviene de los premios, sino también de la publicidad y de una marca universal de artículos deportivos que le paga un dineral solo por vestir sus prendas. A pesar de ello, declara: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Podría vivir muy bien en cualquier parte del mundo, pero elegí quedarme para ayudar a mi país. Aquí es donde gasto todo mi dinero porque nací en Etiopía, y aquí es donde moriré.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y con esa filosofía, se involucra totalmente en el desarrollo de Etiopía. En campañas antisida y en contra de la pobreza. Creando cientos de puestos de trabajo a través de una empresa constructora, que dirige su hermano Assefa, y que ya ha levantado varios edificios en Addis y uno en Assela, su pueblo. Inaugurando una cadena de escuelas repartidas por todo el país que llevan el nombre de su madre, Ayelech. Fundando el Global Adidas Club, una entidad que beca a 35 jóvenes promesas con 50 euros al mes (buen salario en Etiopía) además de proporcionarles un completo atuendo deportivo. Ayudando también a las viejas glorias, pues cuando el gran Mamo Wolde sale por fin de la cárcel, él es el primero que contribuye a un fondo para su pensión. Y promocionando la Gran Carrera Etiope cuya finalidad es cambiar la imagen de Etiopía, y que ya ha cumplido sus seis primeras ediciones con tal éxito que ahora la sponsoriza una gran marca de coches. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- El mundo exterior solo conoce Etiopía por sus guerras, sus hambrunas y su pobreza extrema. Eso no son regalos de Dios y sólo pueden resolverse con nuestro esfuerzo colectivo. Etiopía es sólo responsabilidad de los etíopes. Todos los países del mundo, en alguna época de su historia, han sufrido penurias y calamidades. Y han salido adelante. Y Etiopía saldrá adelante. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> Parece que Haile está muy ocupado con su familia, las campañas publicitarias y en sus diversos negocios, pero la realidad es otra porque él siempre tiene presente los dos motores que dan impulso a su vida: el atletismo y su gente. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Yo corro por la gloria de mi país</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y por eso, aunque no para de ganar y sigue batiendo records, en 2002 realiza dos anuncios importantes: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">El primero, en Doha, ante cientos de medios de comunicación de todo el mundo, declara que cuando se retire del atletismo se meterá en política. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Etiopía tiene muchos problemas pero ninguno comparable a que millones de personas no puedan procurarse el suficiente sustento. Un alto cargo político proporciona mucho poder y podría ayudar a mi gente que sufre desde hace muchos años. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y el segundo: que viendo como vienen los jóvenes de fuertes y rápidos y sabiendo que sus tendones de Aquiles no aguantarán mucho más, anuncia que se pasa a la maratón. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Buena decisión esta última porque al poco tiempo bate el record mundial de la media maratón en Phoenix, Arizona, y luego gana en Lisboa y Almería, aunque pronto se da cuenta de que en este tipo de carreras tiene una desventaja que no tienen los demás. Y es que Haile es tan ligero, que al correr por espacios tan abiertos, en cuanto sopla el viento fuerte, él se vuela. Y con el viento de cara, peor, porque casi no puede avanzar. Pero en condiciones óptimas él da guerra hasta el final, no en vano, después de cuatro coronas del mundo, dos oros olímpicos, veintitrés records del mundo, cincuenta y tres nacionales, y más de doscientas victorias en todo tipo de carreras, es nombrado y por unanimidad, el mejor atleta de fondo que haya existido jamás. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Pero Haile, como le pasa a Derartu Tulu, también doble campeona olímpica, también es un romántico o tal vez un testarudo y cuando se aproximan los JJOO de Atenas 04, se le mete en la cabeza que quiere participar en su distancia de siempre para así poder convertirse en el primer africano que gane el oro en tres olimpiadas seguidas. Es absurdo porque él mismo sabe que tiene pocas posibilidades ante una generación de rivales que es más rápida y más fuerte. Y para colmo, un mes antes de la cita se vuelve a lesionar los talones y pierde tres semanas de entrenamiento. Tan negro ve el panorama que, unos días antes, declara un tanto resignado: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Voy a correr porque es esta carrera, si fuera otra no correría. Lo haré lo mejor que pueda.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y su premonición se cumple porque sólo queda quinto, aunque tiene el gran placer de contemplar desde atrás como su sucesor, Kenenisa Bekele, se lleva el cetro a casa, y de paso les dan un nuevo repaso a su ya eterno rival, Kenia: oro y plata para Etiopía </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Ya está: se acabó el 10000 para siempre, y en noviembre de 2004 se opera de los tendones, se recupera en pocos meses y retoma su carrera. Calzando unas zapatillas especiales que refuerzan la parte trasera del pie, recorre las avenidas del mundo con un triunfo tras otro: en Londres y Fukuoka, en Amsterdam o en Berlín. Siempre con un mismo fin: correr la maratón de Pekín donde se celebran los JJOO 2008 y en la que quiere coronarse triple campeón olímpico. Y para demostrarlo tan solo unos meses antes bate en Berlín el record del mundo que tenía su gran amigo Tergat. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Pero Pekín está lejos y cuando acude a explorarlo descubre que al enorme contaminación de la ciudad puede poner en peligro su salud debido al asma y decide retirarse. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY">“<span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">No competirá más”, es lo que piensa la gente al conocer la noticia. Pero todos se equivocan porque por sus venas corre el tartán de los estadios y Haile deja a todos asombrados cuando dos meses antes de la nueva cita olímpica, hace marca en Holanda para correr los 10000 ¡por cuarta vez consecutiva!</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">El 18 de agosto de 2008, como cuatro años atrás, allí está Haile, en la línea de salida junto al dueto de siempre Kenenisa y Shinine, aunque sabiendo que hace más bien de comparsa porque a sus treinta y cinco años, es imposible batirles.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">La carrera de hecho es un calco a la de Atenas, y aunque Haile termina en séptima posición, no por ello se desanima pues al terminar declara: </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Esperaré a la maratón de Londres 2012. Entonces tendré 39 y a esa edad ganó Mamo Wolde en Méjico 68.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">La leyenda aún pervive. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Respecto a su carrera política, en Etiopía ya todos le llaman, no sin dejar de reír, el futuro presidente. Y respecto a la deportiva, nadie sabe, ni él mismo, cuando tocará a su fin, pero lo que si es seguro es que su sonrisa y humildad iluminarán mucho tiempo los estadios del planeta y a las gentes de Etiopía.</span></span></p>
<p align="CENTER"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:large;"><strong>   </strong></span></span></p>
<p align="CENTER"><span class="Apple-style-span" style="font-family:Arial, sans-serif;font-size:large;"><strong>*****</strong></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Un día de sol ardiente, en plena estación seca, fui al barrio de Merkato en Addis Abeba y cogí un bus a Assela. La capital del Arsi es una ciudad pequeña, de unas 20.000 personas prendida con alfileres en la ladera de un monte que desciende perezoso hasta la orilla de un lago en el que beben los monos. Por su altura y latitud la comarca es un vergel con ricas tierras de cultivo, hermosos y frondosos bosques y riachuelos saltarines. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">A Assela la parte en dos un ancho bulevar arbolado y empinado a cuyos lados se ubican edificios principales: hospital, hoteles y un centro comercial de dos plantas que ha construido Haile. Este bulevar siempre está lleno de gente que sube y baja sin parar, como si fueran las escaleras mecánicas de unos largos almacenes que siempre están en hora punta. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Un par de días después alquilé un rústico carruaje tirado por un jamelgo que nos condujo hasta Dara. El cochero era un voluntarioso oromo que a todo decía que sí. En el camino de ida, le pregunté varias veces su nombre y siempre me dijo que sí. Lo dejé por imposible y me dediqué a contemplar el paisaje. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Dara no es el nombre de una aldea, sino de un extenso paraje donde sólo se oye el viento y se ven lejanas granjas dispersas. Me acerqué a una de ellas, vi a dos hombres levantando una campana de heno y les pedí que nos indicaran cual era el mejor camino para alcanzar nuestra meta. Se llamaban Zemet Asnaká y Gubiyé Tamburu, y, en un inglés de primer curso, me contaron que de pequeños jugaban con los hermanos de Haile. Y que casi todos los días, a la caída de la tarde, Yeshi, Tekeye y él pasaban por allí corriendo y regresaban de noche. Me quedé como una piedra. ¿el benjamín de los diez, tras ir y volver a la escuela y ayudar en los quehaceres, salía después a entrenar? Con razón es el más grande. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Tras indicarnos la ruta, nos despedimos de Zemet y Gubiyé haciéndonos reverencias mutuas y así pude ver sus pies descalzos, duros como la obsidiana. Azuzando al ya cansado jamelgo, seguimos nuestra cabalgada hasta llegar al paraje. De la propiedad de los Gebraselassie ya no queda nada en pie y hace ya algunos años que el patriarca arrendó las tierras a un agricultor joven, que le paga con parte de la cosecha. Me senté a la sombra de la acacia bajo la que se levantaba el amplio <em>tukal</em> familiar y vi, hacia el sur, largos campos de cultivo que descienden mansamente hasta aquel río lejano donde recogían el agua. Di una vuelta por la zona, cogí un puñado de tierra, negra y fértil, pagué al positivo cochero, le pedí que regresara a Assela, me quité las zapatillas y volví a Assela descalzo tratando de seguir la ruta por la que Haile corría unos treinta años atrás </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Lo que él hacía con ocho años en poco menos de una hora, yo tardé más de tres porque, aparte de ir despacio, el viento del monte Chilalo soplaba frío y con fuerza, y además, a cada rato me paraba a mirar los animales, los detalles y la gente. Los primeros tres kilómetros de aquel antiguo sendero ascienden con suavidad por un océano verde de trigo, cebada y maíz, mientras arriba, bajo un cielo añil pulido, las águilas y los milanos jugaban con las corrientes con los ojos en la tierra buscando su desayuno de ratones o perdices. Me crucé con un rebaño de cebúes con joroba y grandes cuernos conducidos por un niño sin zapatos. El sol era tan violento que tuve que abrir el paraguas, pero me lo destrozó el viento. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Tras cruzar aquellos campos, la senda se interna por una zona boscosa de acacias africanas, cedros, ficus y eucaliptos que esta llena de animales. Una familia de monos de pelo gris y con caritas simpáticas comía en un árbol del pan y me ignoró totalmente. Justo al lado, posados sobre la copa achatada de una vieja y alta acacia conté hasta doce buitres husmeando en los hilillos del aire un rastro de carne muerta. Vi un gran ibis abisinio, negro como el tizón, cuyo estridente graznido se escuchaba en todo el bosque. Y me paré un buen rato ante una especie de jilguero de pecho amarillo chillón y cabeza negra, cuyo canto me flipó. Después llegó su pareja y empezaron un dueto que pude grabar en el móvil. Lo tengo aún de melodía. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Después atravesé de un salto un arroyo pedregoso de agua clara, clavado en el fondo de una rambla y unas cuatro o cinco lavanderas empezaron a cuchichear, entre risas, al ver lo blanco que era. Me mojé la cabeza y los pies, les guiñe el ojo y llegué a la “carretera” que une Assela con Addis, por llamarla de algún modo porque aquello es una fina lengua de asfalto con los arcenes hundidos y plagada de socavones. La crucé y de repente, el camino se transformó en una cuesta imposible. Ahí me tuve que calzar porque el suelo estaba lleno de unos arbustos pequeños con espinas afiladas y curvadas como agujas de bordar. Tras un kilómetro de dura ascensión con una bonita vista llegue a una amplia meseta. El camino mejoró y otra vez me descalcé. Recorrí otro kilómetro flanqueado por pequeñas propiedades con <em>tukales</em> y casas de adobe delimitadas por cercas. Y de las casas salieron un buen numero de críos que me siguieron un rato todos callados y atentos pues, seguramente, era la primera vez que veían en carne y hueso un hombre con la piel tan desteñida. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Llegué a una verde pradera ondulada plagada de arbustos y matas llenas de flores. Vi unas quince variedades que no había visto nunca. Vi colibríes libando suspendidos en el aire y seguí a un abejorro del tamaño de un pulgar que solamente libaba en azucenas moradas, ¿qué sentido le guiaría para elegir esas flores entre un menú tan variado? Crucé otro bosque de eucaliptos y el sendero se cayó por un barranco de trienta metros de hondo, por el que se precipitaba un río de aguas negras y furiosas. Bajé el camino en zigzag, pasé por un puente hecho con troncos tirados y volví a subir en zigzag. Llegué a las afueras de Assela, a una zona muy poblada y la gente me saludaba riéndose al verme descalzo, la nariz como un tomate y sudando como un pollo. Tras un promontorio pelado, divisé la empalizada trasera de la escuela elemental. Ufff. Un palizón para un crío. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Una semana más tarde fui a visitar la escuela que lleva el nombre de Ayelech. El director me contó que ya muy pocos niños o niñas mayores de ocho años (a partir de esa edad la enseñanza es obligatoria) trabaja en el campo antes de venir a clase; que ya hay muchas escuelas repartidas por todas las zonas rurales y las distancias no suelen ser tan enormes; que ahora las parejas controlan la natalidad y tienen dos, tres, o como mucho cuatro hijos; y que sí, que todavía hay discriminación sexual con los niños y las niñas, pero que se están realizando muchos esfuerzos por parte de las instituciones para corregirlo y que se está mejorando. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Salí al recreo con él. Había unos doscientos niños y niñas entre tres y ocho años, todos con uniforme impecable, sandalias o zapatillas de deporte. Les regalé muchos lápices y dos balones de plástico y ellos me regalaron doscientas sonrisas muy blancas y no me pude marchar hasta que les di la mano a todos. Tardé un rato.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Un día me armé de valor, bajé al final del bulevar y golpeé con los nudillos el portón verde y amarillo de la vivienda del Sr, GebrAsselassie, el padre de la criatura. Me abrió Belaay, su hermano, el noveno, el que va antes que Haile y que no puede negarlo porque tiene la misma cara, estatura y los dos se ríen igual. Me dijo que su padre estaba en Addis y que tardaría semanas en regresar. Una pena porque yo pensaba sermonearle por no haber tenido confianza en su hijo cuando empezaba a correr, y me quedé con las ganas. De todas maneras, no se si me hubiera atrevido. No lo creo. En el pequeño jardín que hay delante de la casa, frente a un par de cafés, hablé un buen rato con Belaay, de aquellos tiempos en Dara, de la granja, la familia y luego me marché de Assela, feliz por habar encontrado lo que había ido a buscar.</span></span></p>
<p style="text-align:left;" lang="en-GB" align="CENTER"><span class="Apple-style-span" style="font-size:11px;font-weight:bold;">   </span></p>
<p style="text-align:left;" lang="en-GB" align="CENTER"><span class="Apple-style-span" style="font-size:11px;">enlaces de interés:</span></p>
<p style="text-align:left;" lang="en-GB" align="CENTER"><span class="Apple-style-span" style="font-size:11px;font-weight:bold;"> http://corredoresetiopes.blogspot.com                                                                                                                                                                                                                                                              www.<strong>ethiopianrun</strong>.org/</span></p>
<p style="text-align:left;" lang="en-GB" align="CENTER"><span class="Apple-style-span" style="font-size:11px;font-weight:bold;"> <a href="http://www.edelvives.com/literatura/alandar-narrativa-juvenil/1-alandar-12-anos/098-atletas-de-las-tierras-altas-">http://www.edelvives.com/literatura/alandar-narrativa-juvenil/1-alandar-12-anos/098-atletas-de-las-tierras-altas-</a>            </span></p>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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			<media:title type="html">Nacho&#38;Gebre</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>2 estaciones: Un cuento oriental</title>
		<link>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2011/09/07/un-cuento-oriental/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 Sep 2011 08:05:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[2 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[ ¿Quién le dictó a Nicholas Schmidle el artículo publicado en El País Semanal 5/9/2011 &#8220;La caza del monstruo Bin Laden&#8221;? ¿Fue la CIA? o ¿fue la TIA?, porque si lo que pretenden es que nos creamos que así fue como se desarrolló la operación de caza al terrorista mas buscado del planeta, es que son [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=76&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> ¿Quién le dictó a Nicholas Schmidle el artículo publicado en El País Semanal 5/9/2011 &#8220;La caza del monstruo Bin Laden&#8221;? ¿Fue la CIA? o ¿fue la TIA?, porque si lo que pretenden es que nos creamos que así fue como se desarrolló la operación de caza al terrorista mas buscado del planeta, es que son un poco ingenuos. Empieza bien Nicholas describiendo entrenamientos, simulacros y cómo se dio la luz verde a la misión, pero cuando llega a Pakistán el relato se transforma en un completo disparate. ¿Fueron los SEALS, el DEVGRU, los SOCOM o el ISOC los que llevaron a cabo el operativo? ¿O fueron Mortadelo y Filemón con un grupo de amiguetes? porque esa parte de la historia parece sacada de un tebeo de Bruguera. Empecemos: Después de mil ensayos llega el primer helicóptero a la casa de Bin Laden y se estrella en mitad del establo. Mugidos, cacareos y rebuznos de los pobres animales que creen que se viene el mundo encima. La primera en la frente. Tanto entrenar pa ná. Casi se mata el comando, encima se les va la imagen de las cámaras supermodernas y para colmo, con tanto escándalo y descontrol, despiertan a todos los perros. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> Todavía, y ya con todo el pueblo sobreaviso, el comando tarda unos minutos en salir de la cabina porque están conmocionados pero logran reaccionar y empiezan a volar puertas. En una encuentran al primer enemigo, que parece sorprendido. pero ¿que hacía para no oír el desastre que estaba ocurriendo en su patio?, ¿dónde estaban los demás? ¿durmiendo la mona? ¿Es que nadie ha escuchado el choque? ¿No saben que les atacan? Sí. Lo saben, pero ni con esas protegen a su jefe o activan el plan de emergencia que puede ser un tonel. Un tonel. No hace falta mucho para tener un escondite tan simple. Si hasta el cuento de &#8220;Alí Babá y los cuarenta ladrones&#8221; está lleno de toneles que sirven para esconderse. Pero ellos no. Ellos se quedan quietos y se van dejando matar, mientras afuera, el traductor Ahmed calma a la población entre explosiones, resplandores y disparos. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> &#8211; No. Nada. Es que son los preparativos para la Feria de Abril. Vuélvanse a casa amigos -les dice en perfecto pastún, y los vecinos, que se han caído de un guindo, se quedan tan satisfechos y regresan a la cama mientras Cairo, ese gran perro cuyo nombre también es ficticio, aunque ya todos sabemos cual es su nombre real: Rintíntín, se ocupa de mantener a raya a varias levas de perros hambrientos, que atraídos por el jaleo, han ido a buscar carnaza. Ladridos y voces humanas se suman al repentino jolgorio. Y mientras tanto, en el interior de la casa, más tiros, más explosiones y más gritos de mujeres pero en la guarnición cercana, un moderno cuartel que alberga un centenar de soldados, nadie escucha nada. Ni centinelas, ni imaginaria, ni turno de guardia. Todos sordos. O bien es que están drogados o bien todos ellos pertenecen al IV Regimiento de Ciegos y Sordos del ejército paquistaní, o bien están jugando al &#8220;Encharted 3&#8243; en la play, cuya banda sonora original (BSO) confunde a la soldadesca que cree que los bombazos son solo efectos especiales del juego. Pim, pam, boom. Sigue el operativo hasta que por fin sorprenden ¿sorprenden? a Gerónimo con sus esposas y a todos les dan matarile. Por cierto: Gerónimo ¿qué tendrá que ver aquel mítico jefe apache con el autor del mayor atentado de la historia? Pobres apaches. Ya ni respetan sus nombres. Le podían haber apodado Reagan </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> Y mientras sucede ese gran desbarajuste ¿que pasa en Washington? La foto que encabeza el artículo en la edición de papel ya habla por sí sola. En la sala de Crisis de la Casa Blanca, que parece el camarote de los hermanos Marx, al menos veinte personas se preparan a seguir la operación ¿ultrasecreta? con ánimo diferentes. El presidente de espaldas parece que da explicaciones, tres ponen gesto de sorna, uno con camisa blanca aparece muy serio, pero cuatro no pueden contener la risa seguramente porque el gordo de la derecha, que acaba de mirar su boleto, les está comunicando con expresión de alborozo, que ha sacado cinco aciertos en la bonoloto del jueves. Un disparate.</span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Por fin y después de mucho sufrimiento los SEALS, el DEVGRU, los SOCOM o el ISOC o quien diablos sea el responsable de esa tremenda chapuza, se llevan el cuerpo de su presa y, tras quedarse sin gasolina en el segundo helicóptero y tener que parar a repostar durante otra media hora en mitad de la región, cuya gente sigue en Babia, regresan a la base sin bajas. Felicidades comando. Un exitazo. Solo que suena a cuento de Sherezade, final feliz incluido pues para dar ejemplo al mundo de lo piadosos que son, los buenos vuelven a sobrevolar el país recién violado, esta vez en diagonal, con el cadáver cargado, contratan a un imán experto, realizan los funerales según ritos del Islam y luego.. a los tiburones, aunque Nicholas dice &#8220;al mar&#8221;. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. </span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> ¿Qué? ¿cómo te quedas? </span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"> Señores de The New Yorker, señor Nicholas Schmidle: quizás variando un poco el tono del relato hubiera resultado un poquito más creíble. Por ejemplo así: &#8220;Erase una vez un terrorista tan malo, tan malo, tan malo, que le llamaban &#8220;El Monstruo&#8221; y que era buscado por todo el mundo por su crueldad y fanatismo. Sucedió un día que&#8230;&#8221;, pero si se empeñan en mantener ese tono tan solemne, desde aquí les pido un poco de por favor porque, aunque sabemos que allá en los EEUU manipulan a la opinión pública y se las meten dobladas, no se olviden de que acá, en Europa, la mayoría tenemos el graduado escolar.</span></span></p>
<p>link al artículo:</p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/caza/monstruo/Bin/Laden/elpepusoceps/20110904elpepspor_11/Tes">http://www.elpais.com/articulo/portada/caza/monstruo/Bin/Laden/elpepusoceps/20110904elpepspor_11/Tes</a></p>
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	</item>
		<item>
		<title>2 estaciones: Mi querido extraterrestre</title>
		<link>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2011/08/29/mi-querido-extraterrestre/</link>
		<comments>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2011/08/29/mi-querido-extraterrestre/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Aug 2011 16:07:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[2 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi querido extraterrestre No estoy muerto: estoy congelado, así que, por favor, andate con mucho cuidado en como me manipulás porque si deseás escuchar lo que tengo que decir acerca de este planeta sobre el cual, imagino, acabás de aterrizar, deberás poner mucha atención en el proceso de descongelación ya que un fallo, por pequeño [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=46&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Mi querido extraterrestre</span></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">No estoy muerto: estoy congelado, así que, por favor, andate con mucho cuidado en como me manipulás porque si deseás escuchar lo que tengo que decir acerca de este planeta sobre el cual, imagino, acabás de aterrizar, deberás poner mucha atención en el proceso de descongelación ya que un fallo, por pequeño que sea, y se vendría todo al carajo y por ende haría inútil esta forma de inmortalidad que he elegido, tan antipática y dolorosa, como es quedarse pasmao en el fondo de una grieta, al final de este glaciar. Aunque eso de cagarse de frío sin duda vos ya lo debés conocer ya que imagino que utilizás esta técnica, la de la hibernación, para esos largos y tediosos viajes interestelares.</span></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">¿Qué? ¿Les gustó la Patagonia? ¿A que es hermosa verdad?. ¿A que no elegí un mal sitio para dejarles la herencia? Lo hice a propósito porque estaba seguro que tarde o temprano vendrían y quería conocerlos. Bueno, pues tras desearles una feliz estancia y darles de corazón la bienvenida a esta Tierra ¿solitaria?, paso directamente a explicar mi situación. De mi aspecto exterior no hagás mucho caso porque, aunque me quedé tieso afeitado, lavado y con ropa de calidad, puede que el tiempo ¿cuanto ha pasado? ¿cien mil años? ¿cien mil siglos? haya hecho que a día de hoy parezca un viejito desharrapado, algo muy lejos de mi primera intención. Además este detalle no tendrá mucha importancia pues si hacés bien el laburo, prometo que en cuanto me licuen, me aseo, me afeito y me pongo ropa limpia aunque sea una de esas escafrandas futuristas que tan de moda deben estar en esa lejana galaxia de donde vos procedés.</span></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y una vez limpio y arreglao ya verás que porte tengo, un dandi, que decían las minas, y no una, sino varias con las que alterné, pero cuyos nombres prefiero mantener en el más estricto anonimato porque algunas estaban casadas.</span></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Ay pillín -dirás a tus raros compañeros &#8211; hemos encontrado un canalla. Pero no: nada más lejos de la realidad, al contrario: soy, era, una persona honrada y trabajadora, aunque no perfecta, porque en este planeta los hombres teníamos un defecto que se llama sexo y por el cual traicionábamos hasta a nuestro mejor amigo. Pero eso son solo boludeces comparado con el grueso del relato cuyas líneas principales están contenidas en un cuadradito plano que llamábamos disquete (imagino que obsoleto ya en tu tiempo) y que podrás encontrar en el bolsillo derecho superior de esta parka tan elegante que me puse para suspenderme en el tiempo. Lo que hay antes del disquete se llama cremallera y sirve para acceder al bolsillo, y si querés que funcione debés hacer lo siguiente: aplicar calor y luego descorrerla suavemente hacia la derecha hasta dejar hueco suficiente para que tus dedos, garras, pezuñas o lo que tengas por articulación, lo puedan extraer sin problemas. Ahí está todo escrito, porque lo de esta nota manuscrita que tengo entre mis manos heladas es tan solo un pequeño manual de instrucciones que, supongo, entenderás sin problemas con ese traductor sideral que llevás incrustado en el pensamiento o lo que tengás por órgano motor de vida. Aquí teníamos la wikipedia, pero de eso ya hace tanto tiempo, querido amigo. </span></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Este formato que ves y que hice enmarcar en el vidrio para evitar la erosión del hielo eterno se llama DIN A4. &#8220;Tamaño folio&#8221;, le llamábamos familiarmente nosotros y aunque no da espacio para mucho al menos me cabe para explicar las instrucciones de uso. El resto está en el disquete, así que no os lo perdáis porque su contenido es una &#8220;bomba informativa&#8221;, que nada tiene que ver con ese primitivo instrumento explosivo que se usaba en nuestra época para matarnos entre nosotros. Me refiero a que se van a sorprender con lo que les dejé grabado, así que buena suerte y recuerda: cremallera, calor, suave movimiento hacia la derecha y ahí agarrás el tesoro. Y con respecto a mi, ya sabés: despacito y sin romperme. Ya verás como cuando esté descongelado la pasaremos rebueno. Y mientras tanto, un saludo</span></span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;font-size:small;"><br />
</span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosdelmetro.wordpress.com/46/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosdelmetro.wordpress.com/46/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=46&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>7 estaciones: Carta al diablo</title>
		<link>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2011/08/09/carta-al-diablo/</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 10:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[7 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Querido Lucifer:           Imagino que esta será la primera carta que recibes desde el Paraíso, pero poderosas razones me obligan a dirigirme a ti solicitando ayuda urgente, aunque yo, como supondrás, no la merezca en absoluto por haber actuado a lo largo de toda mi eterna existencia con la rectitud y el cuidado que corresponde [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=31&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">
<p align="center">
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Querido Lucifer:</span></span></p>
<p align="justify"> <span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Imagino que esta será la primera carta que recibes desde el Paraíso, pero poderosas razones me obligan a dirigirme a ti solicitando ayuda urgente, aunque yo, como supondrás, no la merezca en absoluto por haber actuado a lo largo de toda mi eterna existencia con la rectitud y el cuidado que corresponde a los ángeles de la guarda de mí categoría. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          La culpa de que actúe de esta manera la tiene mi último protegido, el mismo que me ha hecho odiar la custodia de los hombres y que dentro de medio minuto se va a estrellar contra aquellas rocas de allí abajo, hacerse trizas los huesos y dejar en libertad La Esencia de lo que Fue, la cual saldrá irremediablemente disparada hacia Tu Reino, donde yo espero estar, gracias a tu magnánima benevolencia !Oh Príncipe de las Tinieblas! para presenciar su llegada y en cuanto pueda, vengarme. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Pero, para que no pienses que soy un traidor o un infiltrado, ni que exagero, permíteme abusar de tu valioso tiempo y relatarte los antecedentes y los motivos que me hacen renegar de El Cielo y solicitar el ingreso en el Averno en calidad de Responsable del Fuego Eterno en una de tus calderas. Estos son los hechos: </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Desde que la especie humana apareció sobre la Tierra, yo siempre me ocupé de ellos y lo hice con ilusión, ganas y sin regatear el mas mínimo esfuerzo para procurarles una existencia mas agradable. Pero a medida que la especie crecía y se multiplicaba, la vida sobre la Tierra resultaba cada día más dura y difícil. Nosotros, como tu bien sabes Terrible Belcebú, al ser espíritus puros y no tener necesidades materiales ni de espacio vital, podemos crecer en número tanto como queramos. Pero ellos no. Y lo hicieron de una manera tan improvisada y chapucera que ahora, en los inicios de lo que ellos denominan en su cronología el siglo XXI, no son capaces ni de alimentarse a si mismos. Y como el mundo se ha vuelto injusto y violento, los seres humanos son cada vez más rebeldes e impredecibles y nuestro trabajo se ha ido convirtiendo con el paso del tiempo en labor de mercenarios. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          Por aquella época y, tras haber velado sin descanso a más de diez mil generaciones de humanos, yo venía de hacerme cargo de una justa y heroica mujer llamada Dolores que vivió muchos años entregada a defender la noble causa de la libertad. Ella me dio tantas satisfacciones que yo puse el mejor de mis empeños para proteger su menudo cuerpo de los numerosos enemigos que se creó a lo largo de una existencia tan bella como fructífera. Al final murió en olor de multitudes y yo recibí otra felicitación de la Alta Jerarquía por haber cumplido mi cometido con tan buena disposición. Incluso mencionaron la posibilidad de ascenderme a Potestad si demostraba mi valía durante la próxima custodia. Y si quieres que te sea sincero, Horrendo Demonio, creo que merecía ese ascenso.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          Pero entonces me alcanzó la desgracia. Alguna vez me tenía que tocar. Entre millones de individuos, siempre tiene que haber alguno que se te atraviesa, y ese nefasto día los Dados de la Fortuna cayeron descompensados. Como premio, me tocó la guarda de este abominable ser (del que te contaré algunas anécdotas para que aprecies lo justo de mí petición) que ha arruinado mí vocación, ha frustrado mi ascenso y ha conseguido que mí único deseo en estos momentos sea poder vengarme de la persona que ahora me hace cambiar este oficio de ángel bueno por el de Legionario del Mal. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         El niño nació rollizo, grande y avispado. Demasiado avispado. Yo pasaba muchas horas velando sus sueños mientras jugaba al Juego de los Enigmas con unos compañeros que custodiaban almas cercanas. Pero aquello pronto pasó a la historia. Menosprecie su fuerza y una noche, creyéndolo dormido, un aullido me traspasó el aura. Fue su primera muestra del barbarismo que sería con el paso de los años, la justa definición de su manera de ser: se había tirado de la cuna. ¡Que es como si un adulto se tirara de un primer piso! </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          Aquella vez no pasó nada y desde luego no fue gracias a mí, pero el accidente fue suficiente para que yo me quedara con la mosca detrás de la oreja y no tuve mas remedio que reforzar mí guardia. Pero de nada sirvió. El niño, aún estando tranquilo demostró ser un peligro. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          La segunda desgracia llego a los cuatro años: Le creí a salvo sentado sobre una mecedora de mimbre cuyo vaivén provocaba una somnolencia inmediata. No reparé en la ventana abierta con la hoja demasiado cerca del sillón y, contagiado por el apacible bamboleo del niño, bajé la guardia una décima de segundo. Suficiente. En esa misma décima de segundo se levantó, apoyo su pecho contra el respaldo de la butaca y comenzó un violento balanceo que a la tercera oscilación hizo volcar la mecedora describiendo un perfecto arco hacía atrás con su cabeza sobresaliendo por encima del respaldo. Demasiado tarde: yo ya no podía evitar que su frente rompiera el suelo. Entonces reparé en la abierta ventana. Vi el fílo de la hoja que se iba a cruzar en la trayectoria del cráneo y tuve el tiempo justo de, con mis alas, provocar un soplo de aire que movió la hoja lo suficiente para que la brecha de tres centímetros que se hizo desde el frontal a la fontanella sólo afectase a la parte exterior del hueso. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Aun así creí que no saldría de aquella, pero la rápida intervención de sus padres, el cirujano que le juntó la caja craneal con diez puntos y que los niños a esa edad parecen estar hechos de caucho, al cabo de cinco días el chico galopaba por los campos de amapolas con la felicidad instalada en su pecho y la cabeza vendada.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Tardó muy poco en repetir una escena de las suyas. Sólo una semana más tarde, en una de esas alocadas carreras campestres enfíló hacía una invisible cuerda de tender medio caída. Rápidamente calculé las alturas y vi que el nylon infanticida cruzaba justo la trayectoria del pequeño cuello. Y le vi sin yugular. Como una flecha volé hasta debajo de la cuerda y de nuevo con mis alas salvadoras, agite el aire la justo para que, en vez de cercenarse el cuello, solo le marcara la frente, dejándole una cicatriz que hoy, día de su tan deseada muerte, todavía se nota. Resultó ser un corte sin consecuencias pero a mi casi me da un ataque al corazón. Y eso que no tengo. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           Fue a raíz de aquel susto cuando tuve claro que este nuevo protegido me iba a llevar trabajo y me preparé a fondo reuniendo todos los trucos aprendidos a lo largo de tantas generaciones guardando seres humanos: aires extraños que asustan a los animales, siseos que paralizan, vibraciones anómalas y todo cuanto podía ser útil para salvar una vida en un momento crítico. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           Ese mismo día me juré no perderle de vista ni un instante, y aunque desde entonces nunca volví a dormitar, ni a jugar con otras almas, ni a descuidarme un segundo. él siempre se las arregló para encontrar la manera de hacerme sufrir durante los veinte largos años que ha durado esa vida que, afortunadamente para mí, (que no para ti Almirante del Fuego porque mas de una perrada te hará) va a acabar dentro de quince segundos incrustada contra el risco.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           Pero déjame, Oh Gran Maldito, seguir narrando las canalladas de mi cliente. Desde el episodio de la cuerda pasé unos cuantos años tranquilo. Justo hasta su segundo de lo que ellos llaman de la ESO, cuando me la volvió a jugar bien jugada. Allí, como era innato en él, se juntó con la gente de peor calaña de la clase y a mediados de curso ya se sabían todos los trucos para escapar. Pero aquel curso presentaba un problema adicional: su clase estaba en el tercer piso. Hasta que una tarde de mayo descubrieron lo que yo no quería que descubriesen: el canalón. Esa tarde todas las puertas de acceso al colegio estaban cerradas y los angelitos decidieron probar una nueva vía de escape bajando por un sucio y rancio canalón que conducía el agua de lluvia desde el tejado hasta el suelo. Y aprovechando el cambio de hora se escaparon tres valientes. Con el peso del primer fugado oí los primeros crujidos de la chapa. Con el segundo ya vi que las abrazaderas que sujetan el caño a la piedra comenzaban a ceder a la altura del segundo piso. Y por último le llegó el turno a mí héroe. Le vi salir por la ventana, agarrarse al tubo y empezar una especie de rapel que pronto se convirtió en caída libre. Y es que, al pasar por la segunda planta, las endebles sujeciones saltaron, los tubos se desengancharon y el mocito se vino al suelo. Yo, para salvarle, improvisé una vibración tan horripilante que un cuervo que había sobre el tejado soltó un graznido tan agudo y desagradable que hizo que los compañeros de fuga miraran instintivamente hacia arriba, encontrándose con mi niño cayendo hacia ellos enganchado a un pedazo de tubería. Por suerte, reaccionaron a tiempo, alargaron los brazos y, entre los dos, lo pararon. Con escasas esperanzas de encontrarlo entero bajé enseguida para ver los resultados de la catástrofe y, me sentí aliviado cuando los tres se levantaron, se sacudieron las ropas y echaron a correr hacia la puerta observados por todo el colegio que se había quedado petrificado con el estruendo de la hojalata y el chirriante graznido del cuervo. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           No se cuanto tiempo le castigaron, pero yo tardé mucho en recuperarme. Creo que fue entonces cuando tuve los primeros síntomas de cansancio. Hice un repaso de mi vida y me di cuenta de que no descansaba desde hacia siglos y de que ya era hora de tomarme unas vacaciones. Pero pensando en el ascenso prometido y en que una sola existencia no podía nublar tantos miles de éxitos decidí continuar ¿con entusiasmo? mi labor.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          Y tan solo seis meses más tarde me volvió a poner a prueba. Una aburrida tarde de verano se encontraron en el monte cinco compañeros. Hartos de rutina vacacional se les ocurrió inventar un nuevo deporte. ¿Y quién crees que tuvo la brillante idea?. Pues, cómo no mi custodiado. Genial. Cuando lo oí, casi me convierto en sal. Su primer deporte: cazar víboras Rusell, esa cuya mordedura te mata en cinco minutos, a manos desnudas. Eso no lo hacían ni los hombres de Neanderthal, Ya ves, Mi Gran Amigo Satán: el mundo avanza hacía atrás. Resignado, les seguí hasta un pedregal y, cuando uno de ellos localizó la serpiente, se echaron a suertes los turnos y ¿a quien crees que le tocó le primero?. Imagínatelo. Yo cuando vi la víbora me dio el síncope: una hembra a punto de parir. Lo peor. Si le mordía le dejaba en el sitio. Pero, ignorante de esas cuestiones biológicas, mi protegido apartó la piedra y alargó la mano con los ojos puestos en los de la serpiente que le estaba advirtiendo con una mirada asesina: “Como te sigas acercando te vas a llevar un susto” ¡Y vaya que si se lo llevó! Le tiró un bocado con tanta mala saña que si le agarra le deja rígido. Pero mi protegido, aconsejado por el terror, retiró la mano justo a tiempo. ¿Y que te crees que hizo después?, Complaciente Belcebú. Pues volver a intentarlo. Pero como mi paciencia tiene un límite y no estaba de humor para seguir haciendo el tonto, decidí acabar con el juego antes de que el juego acabase conmigo. En el momento que volvía a acercarse al animal, electricé el aire de tal manera que este hinchó la cabeza y lanzó un siseó tan espeluznante que los cinco muchachos salieron corriendo cabalgando sobre el miedo. Y así terminó aquella tarde de lo que ellos llaman &#8220;diversión&#8221;</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">            Después hubo un corto período de calma, justo hasta el día en que le regalaron su primera bicicleta. Hizo creer a su familia que le había gustado mucho, pero esa misma noche, para festejar su cumple, la aparcó en el garaje y le quitó el coche a su padre. ¡Qué valor, Condenado Lucifer, que valor! Junto con sus secuaces recorrió la ciudad, él llevando el volante, y los demás con las birras. Yo, aquella noche la vi venir porque a las dos horas ya iban haciendo eses por una carretera comarcal hasta que los localizó la policía como cubas. En cuanto el chico oyó la sirena apretó a fondo el acelerador pero con el pedal que llevaba mi protegido solo pudo controlar el coche en las tres primeras curvas. En ese tramo pensé que era yo, y no él, el que necesitaba protección. A la cuarta se fue directo al barranco. Voló diez metros durante los cuales yo tuve que improvisar una solución de urgencia: formé un remolino de aire que succionó a mí socio del asiento y le sacó tres metros antes de que el coche se partiese en dos y explotase el depósito. Todos sus amigos murieron, pero su parte facultativo no fue tan malo: una clavícula y varias costillas rotas. Nada en comparación conmigo que tenía fracturada la ilusión. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Y después de aquello ¿crees que se le pasó el mal bajío?. ¡Pues no Oh Sponsor del Apocalipsis!. Todo lo contrario: empeoró bastante. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Un año mas tarde, a los catorce, la edad en que a casi todos los humanos se les revolucionan las neuronas, le dio por una compañera de clase y la volvió a pifiar. Y es que le dio tan fuerte que seis semanas más tarde ya estaban planeando fugarse de casa para disfrutar de una feliz y eterna vida juntos. Y vaya si lo hicieron. Prepararon una fuga tan perfecta y meticulosa que hasta yo, Oscuro Mefistófeles, que nunca he perdido un cliente de vista a lo largo de todas mis guardias, les perdí la pista. Yo creo que me drogó. ¿Cómo lo harían? ¿Dónde se escondieron?. ¿Por qué no salían?. Estuve tres días enteros, tres, sin saber nada de él. Ni el mas mínimo trazo del ser al que, supuestamente yo debía controlar noche y día, ¿Con qué cara me iba yo presentar ante las Altas Jerarquías para contarles que había perdido mi cuerpo?. Registré miles de sótanos, husmeé en cuevas, barrí los montes, vigilé las riberas. Nada. Como si se los hubiera tragado la tierra. Al segundo día sus padres avisaron a la policía y esa misma noche salieron las primeras patrullas a rastrear el monte, búsqueda inútil porque ya lo había rastreado yo y allí no estaban. La mañana del tercer día yo tenía una depresión tan grande que casi me disipo. Entonces los vi aparecer por el fondo del camino, hambrientos y sonrientes. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">            Creo que fue ese día cuando el muchacho empezó a caerme mal. Pensé que a lo mejor no le gustaba mi presencia y quería quitarme de en medio. Pero, ¡cómo cambian las tornas, Divino Jezabel! porque dentro de diez segundos voy a ser yo quien recoja la Esencia de su Ser (sí es que la tiene) de esa roca puntiaguda hacía la que se acerca en caída libre, y la lleve al lugar que se merece para mostrarle lo que tengo pensado hacer con ella.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">         Te sigo contando para que veas que no es mera invención mía: A los diecisiete un anuncio en el periódico y una visita a la Federación le bastaron para meterse una nueva afición en la sangre: la espeleología. Conociendo su carácter intuí lo peor y no me defraudó. En la cuarta cueva que se metió oyó el cantarín de un arroyo subterráneo que no aparecía en los mapas y guiado por ese instinto de loco descubridor, se separó del grupo sin decírselo a nadie. Entró por una chimenea descendente que a los diez metros se convirtió en barrizal. Y resbaló. El muchacho intentó asirse a los salientes pero el barro le hizo deslizarse hacía el agua y la corriente lo arrastró. A mi no me gusta el agua porque no me muevo a gusto, pero tuve que tirarme detrás para no perderle de vista. ¡Y joder que fría estaba! Según bajaba hacia el centro de la tierra, el río subterráneo estrechaba sus paredes y aumentaba su fuerza hasta al final desaparecer por un pasadizo. Y así, sin saber cómo, me vi ahogándome (y eso que no respiro) junto a mi socio en medio de un angosto túnel arrastrados por una turbulenta corriente de agua helada y lodo asqueroso. Y yo tiritando. Y eso que no conozco el frío. Vi al muchacho boqueando entre aquellas paredes sin saber si iba a volver a respirar. Le vi de todos los colores y aunque al cabo de unos segundos, vi luz al final del túnel, le dejé sufrir un poco más para que se le quitase de una vez por todas ese amor por las burradas. El pasadizo terminó en una peuqeña cascada al aire libre donde pudo respirar y esperar al equipo de rescate. Y fue allí, viendo como salía de la poza envuelto en mantas y arrullado por bomberos y enfermeros, cuando empecé a tramar mí venganza que, gracias a Ti, Gran Rey del Odio, si me aceptas en tus filas, podré llevar a efecto dentro de cinco segundos, cuando se de el castañazo.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">          La penúltima jugada me la hizo durante el viajecito a Kenia. A su madre le tocó en el Banco un safari fotográfico para dos personas y como a su marido le daba miedo el avión se llevó al perdulario de su hijo. Los instalaron en una confortable cabaña en mitad de la sabana desde cuya terraza se veía abrevar en una poza cercana a la cebra, al ñú, la gacela y los elefantes y donde, al amanecer, pájaros multicolores venían a comer alrededor de las mesas. ¡Qué estampa tan bucólica!. Era tanta la paz que ya pensé que, por una vez en la vida, no tendría que emplearme a fondo, pero ¡cuán equivocado estaba! pues mi chico se enamoró de la estampa de los elefantes y le dio por hacerse una foto cerca de ellos. Y mira que yo conozco al elefante y sé que no le gusta que le molesten. Pero eso lo sabía yo y no él. Así que el segundo atardecer sale solo al abierto, cámara en ristre, y se encamina hacía una tranquila manada que pastaba en la pradera. A los cien metros los machos le olisquean. Pero mi niño, sigue. Pone la cámara encima de una roca con el disparador retardado y se acerca al grupo. Yo, al ver encabritarse al mas grande bicho que hay sobre este planeta de locos, mirarle fijamente y salir andando hacia el visitante con aire de pocos amigos, casi me da un ataque de nervios. Y eso que yo no se lo que son. Tuve que pensar rápido porque el bruto se acercaba y mi perverso protegido no se echaba para atrás. Yo pensaba en que foto más bonita iba a salir mientras el mastodonte le pasaba por encima. Pero cuando le faltaban cincuenta metros, mí chico se volvió y empezó a correr como nunca he visto hacerlo a un humano. Era un buen intento sino fuera porque ya la distancia era muy corta y no tenía salvación así que volando a toda castaña, me adelanté al animal, localicé una rama caída, hice pasar hilos de aire a través de sus fibras y de aquella madera emergió un silbido tan parecido al que emiten las mambas negras cuando están rabiosas, que el elefante, que tiene pánico a esa serpiente, se paró en seco, dio dos pisotones que hicieron temblar Africa y regresó con los suyos. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           Pero&#8230; ¿ y si no se hubiera asustado y le hubiese aplastado? P</span></span><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">ues sí quieres que te diga la verdad, ¡Oh Injusto Satanás!, me hubiera alegrado. Volviendo hacia la cabaña tuve el presentimiento de que no le quedaban muchos años de vida y fue entonces cuando decidí desertar de mi eterna profesión. Este tipo de servicios no valía la pena volver a sufrirlos así que le di los últimos retoques a mí venganza y me senté a esperar.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           A los veinte años le llegó su hora. Al menos esos es lo que parece a tenor de que sólo le quedan cien metros para hacerse polvo contra las rocas. Le gustó tanto lo de viajar en avión que a la primera oportunidad se matriculó en un cursillo de vuelo sin motor. Hizo dos o tres vuelos acompañado de un monitor, pero como tenía tantas ganas de volar solo, falsificó la cartilla con el número de horas, se fue a otro aeroclub y alquiló un planeador. Subió a 5.000 metros, se soltó de la nodriza y a decir verdad, Oh Maestro de la Venganza, al principio no lo hizo mal. Incluso llegué a creer que aterrizaría sin novedad. Pero no. A la media hora le agarró un remolino de cola que le puso el planeador boca abajo. El intentó dominarlo pero al verse ya cerca del suelo, abrió la capota y saltó creyendo que el paracaídas le salvaría. ¿Cómo le iba a salvar si no sabía ni abrocharselo!. Y efectivamente, el paracaídas salió por un lado y él por otro directo al suelo y ¡ahí le tienes! Oh, Magnífico Creador del Cáncer, directo hacía esas rocas donde se va a partir en diez mil trocitos dentro de dos segundos, a menos de que tu tengas especial interés en salvarle la vida, porque lo que es yo, no pienso mover un dedo. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">           Como supondrás, Maestro de las Represalias, un personaje de tal calaña no puede acceder al Paraíso, donde nada más entrar sembraría el caos y la desolación y como yo no voy a tener la oportunidad de aterrorizarle en los Cielos, me encamino a tus dominios rogándote, Tormento de los Tormentos, que me des el trabajo para que, cuando este muchacho entre en el Averno, rnírale, ahí llega! para desgracia de Ti y de los tuyos, yo sea el encargado permanente de avivar las ascuas que mantendrán hirviendo el agua de la caldera en la que se asará el resto de la Eternidad.</span></span></p>
<p align="justify">
<p align="center"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">FIN</span></span></p>
<p align="justify">
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/relatosdelmetro.wordpress.com/31/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/relatosdelmetro.wordpress.com/31/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=31&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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		<title>1 estación: Las líneas de Nasca. Perú. Un misterio desvelado.</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 13:51:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[1 estación]]></category>

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		<description><![CDATA[- Nika-án ¿quieres hacer el favor de dejar las piedritas nomás y conseguirte un trabajo serio de una vez? que como sigas así nada conseguirás en tu vida. - Pero mamita ¿qué de malo tiene este trabajo? Además ahorita no puedo dejarlo pues estoy terminando la última pata de la araña y me está quedando [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=26&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Nika-án ¿quieres hacer el favor de dejar las piedritas nomás y conseguirte un trabajo serio de una vez? que como sigas así nada conseguirás en tu vida.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Pero mamita ¿qué de malo tiene este trabajo? Además ahorita no puedo dejarlo pues estoy terminando la última pata de la araña y me está quedando requetebonita.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Ya. Y después de la araña vendra el mono, y después vendrá un lagarto y después que sé yo, cualquier vaina&#8230; y así llevas ya quince años con piedritas y surquitos, así que dime pues&#8230; ¿de qué comerán tus hijos?</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Pues ¿de qué va ser? mamita&#8230; de mi arte, que no usted imagina como me quedaron el cóndor, el perro y la ballena. Preciosidades nomás. Y bien grandes que las hice. Pero como usted no quiere venir nunca a verlas, no puede saber lo lindas que lucen.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Eso es lo malo mijito, que de tan grandes que las hiciste nadie las puede ver. Solo subiendo al cerro se pueden ver tus figuritas y ¿quién va a subir a ese cerro? Un día entero necesitas. Y bien de calor que hace allí. </span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- No importa mamita, no importa. Ya vendrán. Y cuando vengan les pediré maiz, huarango o lúcuma. Y me lo darán, ya verá, de tanto que les van a gustar mis figuritas.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¿Vendrán? ¿Y cuándo? Yo en los ultimos diez años no vi a nadie que subió. Y mira tu esposa. Todo el día en la chacra sacando la papa y el camote para que puedan comer algo. Y tu nunca vas a ayudarla.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- A veces voy, pero tengo que vigilar la llanura por si vienen visitantes y completar mis cuadritos. Llegarán. Quizás tarden unos años pero llegarán, ya verá, y entonces seré reconocido y el Gran Curaca que me colmará de oro, y de plata, y de regalos. Y Ayahab ya no tendrá que ir mas a la chacra. Y los niños crecerán sanos y fuertes y así podrán continuar mi gran obra.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¿Queeeeeé&#8230;? ¿A tus hijos también piensas ponerles a hacer dibujitos en la tierra? Nika-án, ¿de donde salió tu locura? Ni tu padre ni yo te la enseñamos. Dime mijito de dónde.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Son los sueños mamita. En mis sueños dibujo animales en la tierra y veo personas vestidas extrañas que vienen a verlas desde la otra orilla del mundo. Y pájaros platiados que llevan gente en su vientre y vuelan sobre las líneas. Y también se me aparece una viejita de pelo blanco que las cuida y regaña a los que pisan la tierra. Y todos admiran mi obra.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Pájaros platiados, viejitas de pelo blanco! Cojudeces. mijito, cojudeces, y ahora vete a traerme agua del río. Al menos haz algo útil en la vida. Este hijo mío&#8230;.</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Voy al toque, mamita. Y al mono, que será lo siguiente que dibuje, le voy a pintar una cola ridondiada y bieeeen larga. Este sí le gustará, ya verá. Voy por agua. </span></span></p>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>4 estaciones: La boda milagrosa</title>
		<link>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2010/02/03/la-boda-milagrosa/</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 08:37:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[4 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[“¡Qué manera de arrancar! ¡Qué fogosidad!  Muchacho, tampoco es como para ponerse así. Solo por que te han dicho que vamos con la hora un poco justa. Caramba&#8230; ¿no te das cuenta que casi te llevas por delante los setos de la entrada de tu casa?. ¡Esto no son maneras de circular por la urbanización!: [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=24&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“¡Qué manera de arrancar! ¡Qué fogosidad!  Muchacho, tampoco es como para ponerse así. Solo por que te han dicho que vamos con la hora un poco justa. Caramba&#8230; ¿no te das cuenta que casi te llevas por delante los setos de la entrada de tu casa?. ¡Esto no son maneras de circular por la urbanización!: te puede salir un niño en bici detrás de cualquier esquina y te lo cargas. Y recuerda que me tienes que dejar en la puerta de la iglesia dentro de quince minutos tal y como estoy ahora: recién salido de la tintorería.</strong></p>
<p><strong>- ¡Ah, nooooo!: el stop de salida a la comarcal me lo respetas.Vas demasiado deprisa, amigo, vasdemasiadodeprisaaaa.</strong></p>
<p><strong>“A este le repantonfinfla que esa señal este hecha para que, al verla, uno pare el coche, mire a derecha e izquierda y, si no viene nadie, siga. Para este, como si el poste fuese transparente.  Mira que si también es ciego”</strong></p>
<p><strong>- Chico: ¡que hay un stop!</strong></p>
<p><strong>“Nada ni caso. Como frene ahora salgo disparado por el parabrisas, así que yo cierro los ojos y que se lo salte. El Destino tiene la última palabra.</strong></p>
<p><strong>“¡Se lo saltó!. ¡Se lo saltó el inconsciente!.  Y como ha entrado en la curva. Ufff, nadie a la vista. Menos mal. Dios mío ¿pero donde me he metido? ¿Qué intenta este hombre? ¿Por qué corre tanto?. Creo que va a ser cuestión de ir poniéndose el cinturón por sí acaso. Además, conozco bien esta carretera y, ni el estado del firme, ni el diseño de las curvas son un ejemplo a seguir por las generaciones venideras de ingenieros. Ya está, Ajustado. Espero que no se me arrugue este bonito smokin, tan reluciente y planchado.</strong></p>
<p><strong>- Hombre, no vayas así, A cien no son formas de ir por una carretera de tercer orden.  Fíjate en esa señal de curva a la izquierda con recomendación de tomarla a cuarenta. !A cuarenta! ¡No a noventa!. Como chirría esto.. Primo: si me vas a llevar así los tres kilómetros que quedan hasta la parroquia, prefiero apearme en el siguiente tramo.</strong></p>
<p><strong>“Debí haber sospechado de Angela cuando puso esa cara de compasión al pedirme que me fuera con este kamikaze. Jamás vuelvo a hacerle un favor. Ya me lo puede pedir llorando que yo ni caso.  Me dice, con ojos lastimeros que en un día tan especial yo debería hacer una buena obra y dejar que me llevase a la iglesia su hermano el sordomudo, que siempre se queja de que está muy solo y que su familia le tiene un poco abandonado. Abandonado dice: con esta manera de conducir lo que me extraña es que todavía le den de comer.</strong></p>
<p><strong>“Otra curvita.  Y éste no levanta el pie.  !La madre que lo parió: se ha llevado un trozo de tela metálica con el parachoques y ni se ha enterado¡. ¡Y ahora llega el puente!.  Míralo allí abajo: tan arqueado, tan romano. Pues nosotros, a este paso, lo vamos a atravesar volando, ¡No lo podían haber hecho más ancho estos sabios pontoneros romanos. Yo me agarro al asiento y que sea lo que Dios quiera.</strong></p>
<p><strong>- Dios mío: !no se ha dejado los laterales en las piedras!. ¡Nos hemos salvado!. Y él tan campante, como si fuera tan natural pasar rozando los abismos. Desde luego el muchacho está hecho de fibra óptica.</strong></p>
<p><strong>-¿Qué es esto que me cuelga?. Andá: si se me ha descosido la manga por agarrarme tan fuerte. Maldita sea</strong></p>
<p><strong>“Hombre: una recta. Voy a aprovechar para intentar convencerle por señas de que vaya más despacio. ¡Aguanta! Ha metido la quinta.  No sé que es peor; si tomar una curva de cuarenta, a noventa, o viajar por este recta a la velocidad de la luz. Ya sé lo que es mejor: bajarme. Bajarme de aquí cuanto antes&#8230; aunque tenga que ir andando yo sé que Susana me espera.”</strong></p>
<p><strong>- ¡Ya vale animal! Ya veo que tu coche corre mucho, pero ahora reduces y tornas la curva del final corno mandan las leyes del universo. ¿No ves que hay una acequia a la derecha?. Como se te vaya un poco el coche te cargas los ejes y <em>au revoire</em> a mi smokin. Ni acequia, ni curva, ni nada. ¡Será asesino! ¿Cómo estará vivo este hombre todavía?. Su ángel de la guarda debe ser un boina verde. ¡Eres un as primo sordomudo!. Un as&#8230; pero por favor&#8230;déjame bajar de aquí antes de que te lleves por delante aquella tapia o ese mojón que señala los dos kilómetros que me quedan todavía de calvario.</strong></p>
<p><strong>“Tengo que intentar relajarme un poco. En cuanto se me desagarroten las manos le hago comprender por gestos que vamos bien de tiempo y no hay necesidad de batir récords”</strong></p>
<p><strong>¡Jóoooooder: un pastor!. Y donde hay pastor hay ovejas. ¿No te lo digo? ¡Oh, que bellos corderitos trotando por el asfalto! y que poquitos van a quedar con vida cuando pase su ángel exterminador, que esta sentado a mi izquierda y no deja de acelerar. Yo me tapo los ojos”</strong></p>
<p><strong>- ¡Ha pasado! Y no he visto corderitos volando, ¿Cómo lo habrá hecho?. Y este obseso continua sin frenar. A él solo le para una guadaña. !Vaya!: se estrecha mas la carretera ¿porqué pondrán los árboles tan cerca?.          &#8211; Primoooo, como derrapemos a esta velocidad nos vamos a convertir en puré de encinas, ¡Atiza, un coche de frente&#8217;</strong></p>
<p><strong>- ¡Eh, José! : (siempre se me olvida que no oye nada. Y si le doy un puñetazo, que no será por falta de ganas, descontrola y no me caso) ¡Déjale pasar!, déjale por lo menos su carril que se va tener que comer los arbustos, Tampoco tanto hombre. Tampoco hay que ir con las ruedas de mi lado sobre las piedras a esta velocidad. Entra, animal, entra que te cepillas la amortiguación.</strong></p>
<p><strong>“¡Pasó!, ¡a dos milímetros del espejo del otro pero pasó! No vuelvo la cara porque tengo el cuello rígido, pero imagino que después de cruzarse con Landrú, el del otro coche ha debido pararse a vomitar.</strong></p>
<p><strong>A ver que cara tengo en el espejo&#8230;¡Ostras que pelos de loco!. No me extraña, si voy dando con la cabeza contra el techo. Esto parece los caballitos: de tanto arriba, abajo, arriba, ya no sé ni donde tengo el estómago. Y sí mal no recuerdo ahora viene el portachuelo con unas curvas de infierno. !Chico! que así no se toman las curvas y menos entre pinos. Derecha &#8230; izquierda&#8230; derecha, parezco un tentempié con resaca, ¡Ay si pudiera híbernarme ahora! ¡Vírgencita, que nos encontremos un camión delante de esos grandotes, enormes, que ocupan toda la calzada y que suben a cuarenta!.</strong></p>
<p><strong>Milagro&#8230; sin novedad en el portachuelo. Ahora un segundo de respiro en esta subida antes de entrar al túnel.  Me imagino que pondrá las luces y verá que solo cabe un coche. ¡Venga hombre pon las luces y reduce para ver si viene alguien!. ¡No me gusta esta oscuridad!. ¡A oscuras!. ¡Lo pasa a oscuras!; le trae sin cuidado su vida y la de los demás. Ni se ha molestado en dar una ráfaga. Menos mal que era corto. Ya no se donde agarrarme para que no se abra  más el descosido. Este mostrenco debe creer  que sí no me hace llegar a tiempo a la iglesia, Susana no se casa conmigo y, a él, lo destierran.</strong></p>
<p><strong>- !Eh, tranquilo, Terminator, tranquilo! que aunque  llegue un poco tarde mi novia prefiere que llegue con vida. ¡Que frenes un poco, especie de alacrán con carnet, aunque frenar vaya contra tus principios!</strong></p>
<p><strong>- ¡El bache, mira el bache!. Agujero, desastre. Ocupa media carretera, ¡Ay mi cuello!.  No frenes así que casi me descoyuntas. Lo está atravesando despacio, !Que imprevisible eres colega!.</strong></p>
<p><strong>“Ahora es la mía:</strong></p>
<p><strong>- ¡Oye, mírame</strong></p>
<p><strong>“¡Anda, sí no puedo mover las manos, sí tengo los músculos agarrotados por el pánico! Y este vuelve a coger velocidad. La única oportunidad que tenía para suplicarle tranquilidad y me quedo inmóvil, ¿Que hace aquel peatón?. ¿No estará haciendo autostop?.  Ese no sabrá nunca de lo que se ha librado si este Atila moderno no le sube al coche&#8230;. De todas maneras convendría que se alejase un poco más de la calzada no le fuera a sesgar el brazo.</strong></p>
<p><strong>- ¡Ehhh&#8230; tú. Valiente! ¡Aléjate! ¡fuera! que este es capaz de llevarse tu brazo pegado al parabrisas a mi boda.</strong></p>
<p><strong>“ Deberían avisar a la gente de la región cuando este cafre sale a carretera. Horror: ¿qué hace mi pierna encima del salpicadero?”</strong></p>
<p><strong>-¡Leches: si se me ha abierto el pantalón por detrás! ¿Y ahora cómo me presento yo ante mi amor con el traje destrozado? ¡Qué acabe pronto esto, por favor, que acabe pronto!</strong></p>
<p><strong>- Jamás podré olvidarte compañero. ¡jamás!.  Has conseguido un sillón vitalicio en el fondo de mi memoria.</strong></p>
<p><strong>“ Ahí está; la señal del pueblo a un kilómetro.  Esta sí la ha tenido que ver y tal vez comience a aminorar. Ojalá le vea algún conocido circular a esta marcha y de la voz de alarma para que le quiten el coche, el carné y, ya de paso, el saludo.</strong></p>
<p><strong>Milagrosa e inexplicablemente voy a llegar entero. Necesito ir adecentándome aprovechando que me estoy acostumbrando a su manera de conducir a lo Gengis-Khan y ya no me afecta en absoluto que tome las curvas al doble de lo recomendado, se ría de los cambios de rasante, desafíe las leyes de la adherencia y exhiba, con absoluta indecencia, una total falta de respeto por la vida”</strong></p>
<p><strong>- ¡Susana no te impacientes!, que sólo quedan quinientos metros  para recogerte y llevarte al altar&#8230; aunque voy a llegar con la manga rota, la camisa empapada, el pantalón rajado, el pelo enmarañado, el cuello dolorido, el gesto desencajado y la tez del color de la luna llena!.</strong></p>
<p><strong>“¡Allí esta el campanario!.  Nos queda la bajada. Luego entramos al pueblo y se acabó el suplicio. Primo: ¿ no ves en aquel cartel de “Bienvenidos a &#8230;&#8230;.”?. Quiere decir que es una zona donde vive gente.  ¿Has visto cómo le has pasado a esa moto? ¡Déjalos vivir, por favor, que son jóvenes!. Y como entres a esta leche, te van a apedrear. ¿Quieres hacer el favor de tomar esta última curva por tu lado?. Hazlo por ella, hazlo por mi. Déjame casarme con esa preciosidad de mujer aunque tenga que hacerlo con esta expresión de terror.</strong></p>
<p><strong>“ Nada. No tiene sentimientos, Es como un robot: le da una orden su prima y arrasa medio mundo para cumplirla. Ahora el cruce.</strong></p>
<p><strong>- Para por favor y asoma el morro primero no venga algún aldeano le quites la cara. ¡Que forma de pasar un cruce! ¡qué original es este primo!, ¡Mira abajo, al asfalto!: tachuelas. Pásalas despacio que partes el chasis.  Mi cabeza ¡Acabas de cargarte la suspensión trasera!.</strong></p>
<p><strong>“Que manía tengo de hablarle. No me entra en la cabeza que no entiende, que no oye, que es como un muro de hormigón,</strong></p>
<p><strong>- Mira tío: esto es lo último que te voy a decir en mí vida, y me da igual que lo entiendas o no por que cuando me baje de aquí no voy a volver a dirigirte la palabra jamás: Como entres en la plaza a esta velocidad, derrapes ante los invitados y te lleves por delante a alguno, te estrangulo allí mismo. ¿Comprendo?&#8217;</strong></p>
<p><strong>“Allí los veo. Están todos. Ella todavía no ha llegado. Por lo menos tendré unos minutos para recuperar los colores y disimular los rotos.</strong></p>
<p><strong>- Chico&#8230;¡Qué manera de frenar!&#8230;.</strong></p>
<p><strong>“Por fin&#8230; Sé acabo. No me lo puedo creer: sigo vivo y entero. Me tiemblan las piernas pero creo que podré bajar. Intentaré sonreír como si aquí no hubiera pasado nada.</strong></p>
<p><strong>- Hola madrina &#8230; ¿cómo estas?</strong></p>
<p><strong>- Hijo mío, pero que cara más pálida traes. Y que sudores. Eres idéntico a mi Julián el día de nuestra boda&#8230;. él estaba tan nervioso como tú ahora.  Pero es natural, y además, ella es tan guapa &#8230;</strong></p>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>5 estaciones: ¡Que inventen ellos!</title>
		<link>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2010/02/03/que-inventen-ellos/</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 08:24:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[5 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[- ¡Buenas noches estimados telelectores!  De nuevo con Vds. para ofrecerles con toda la emoción del directo una nueva edición del relato-concurso: “Que inventen ellos”. Esta noche tenemos el placer de recibir en nuestro plato a D. Jorge Pajarito&#8230;.. Buenas noches D. Jorge  (Madre mía, qué guapo es).  Pase por aquí por favor, siéntese y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=22&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>- ¡Buenas noches estimados telelectores!  De nuevo con Vds. para ofrecerles con toda la emoción del directo una nueva edición del relato-concurso: “<em>Que inventen ellos</em>”. Esta noche tenemos el placer de recibir en nuestro plato a D. Jorge Pajarito&#8230;.. Buenas noches D. Jorge  (Madre mía, qué guapo es).  Pase por aquí por favor, siéntese y ya sin mas preámbulos resúmanos en qué consiste su invento.</strong></p>
<p><strong>- Si señora, como no. Yo he inventado un tipo de escritura que la entiende todo el mundo</strong></p>
<p><strong>- Oh lá lá, Don Jorge, ¿Quiere Vd. decir que este preciso momento estoy entrevistando al, además de apuesto, inteligente hombre que ha creado un tipo de escritura que lo mismo la entiende un bosquimano, un galés, un chino o un araucano aunque no sepan leer?</strong></p>
<p><strong>- Si señora.</strong></p>
<p><strong>- Que interesante es Vd. D. Jorge. La curiosidad de ver como funciona su invento me devora las entrañas, así que pasemos sin mas pérdida de tiempo al concurso. Como ya sabe, Ilustre Descubridor, para optar el premio máximo hay que conseguir siete mil puntos. Los primeros mil se los otorgará el jurado si da el visto bueno al invento. Después, deberá someterse a tres pruebas, difíciles por cierto, de dos mil puntos cada una, que en caso de superar con éxito le proporcionarán el premio gordo de este concurso. Este Gran Galardón consiste como Vd. ya sabe en la  comercialización de su Genial Logro. En este caso concreto, al tratarse de un libro, el premio consistirá en la publicación de una primera edición (e imagino que no la última) de cinco mil ejemplares de su sobresaliente volumen a cargo de la prestigiosa editorial “Un Cuerno de Oro”, editorial que junto con Vd. creo que pasará a la historia de las comunicaciones por haber difundido el primer diccionario capaz de ser comprendido por todas las personas que actualmente pululan por el planeta.</strong></p>
<p><strong>&gt;&gt; Así que ya, y por los mil primeros puntos explique en un minuto al exigente jurado, en que consiste su invento&#8230;</strong></p>
<p><strong>- Muchas gracias señora. &#8211; Pajarito encara a un grupo de cinco  personas de mediana edad y semblante serio -Pues muy sencillo, respetable jurado: basándome en la teoría del inconsciente colectivo, los estudios de Leibnitz sobre las gónadas, los diferentes tipos de escritura que ha utilizado el hombre a lo largo de su historia y de otros tipos de expresión no oral, corno la simbología, el lenguaje gráfico de los sordomudos y la representación mímica y gesticular de cosas y conceptos, he logrado representar sobre el papel varios miles de conceptos cuyo significado es claramente comprensible para la persona que los vea, aunque esta no sepa leer ningún sistema de escritura conocido. Mi nueva forma de escritura deriva de los ideogramas chinos, jeroglíficos egipcios y mayas, idioma gesticular, mímica y otros medios de expresión así como en los alfabetos latino, griego, árabe, sánscrito y cirílico.  En total, tres mil dibujitos fáciles de comprender, que son solo el primer paso para la creación de una escritura universal y que he reunido en este volumen del que he hecho cinco copias, que les entregaré al final de la noche, para que le echen una ojeada y comprueben que, aunque Vd, Vd, o Vd. se encuentren en un país muy lejano, donde se habla una lengua enrevesada y se escribe de una manera incomprensible para el visitante, si se sirven de papel, bolígrafo, lápiz o plumilla y de mi diccionario universal lograrán hacerse entender con esas  gentes a la hora de expresar necesidades, deseos o comentarios,</strong></p>
<p><strong>- Muchas gracias D. Jorge.  Brillante. Realmente brillante, A título personal le aseguro que su invento es el mejor de todos los que han pasado por el estrado. Pero como mi subjetiva apreciación no cuenta a la hora de puntuar, esperamos con impaciencia el veredicto del jurado. &#8230;</strong></p>
<p><strong>Tic&#8230;tac&#8230;.tic&#8230;tac&#8230;.</strong></p>
<p><strong>- ¡Un notable!&#8230;¡Bravo, Bravíiiisimo, Bravo!.  Por esta original idea se le suben lo mil primeros puntos al marcador, que le dan derecho a tener mil puntos en el marcador y a este precioso Bolígrafo Inagotable de las casa Gesmer que con gran placer le entrego. ¿Cómo? ¿qué me lo regala?. Ooooh. Muchas gracias caballero&#8230;</strong></p>
<p><strong>- No. Pero si yoooo&#8230;</strong></p>
<p><strong>- Gracias de nuevo. Y ahora sigamos, pues este éxito nos da acceso directo a las tres pruebas, que en caso de superar, creo que colocarán a mi admirado D. Jorge en lo más alto del Olimpo de las comunicaciones codeándose con Bell, Edison o Marconi.</strong></p>
<p><strong>&gt;&gt; La primera prueba es la de las palabras. Nuestro ayudante marciano nos trae un sobre con tres palabras que nuestro inteligente escriba deberá transcribir en su peculiar modo de expresión. Una vez transcritos, nosotros los mostraremos en esta <em>videocam</em> directamente a nuestro centro editorial en Praga, para que un anónimo personaje que no habla ningún idioma excepto el checo y, como mucho, algunas nociones de eslovaco pueda interpretarnos lo que el gran D.Jorge ha escrito. ¿Preparado D. Jorge?.  Estas son la tres palabras que debe transcribir Primera: “rapsodia”. Segunda: “aventurero&#8217;“.  Tercera: “sueño”.</strong></p>
<p><strong>- ¿Las ha anotado bien? ¿Sí?.  Pues tiene dos minutos a partir de ya.</strong></p>
<p><strong>- Gracias, señora</strong></p>
<p><strong>Pajarito coge el bolígrafo y, tras un par de consultas a su diccionario, garabatea sobre el papel con pasmosa seguridad, una serie de signos,</strong></p>
<p><strong>- Yyyyyy&#8230; ¡Tiempo!.  Por favor D. Jorge deje ya de escribir con esos dedos tan seguros y fuertes y entrégueme la cuartilla, Gracias Cervantes, Ahora se las muestro a nuestro editor de Praga&#8230; esperamos unos segundos y&#8230; aquí nos llega la respuesta de ese eslavo que interpreta los dibujos, jeroglíficos, anagramas, letras o como quiera se llame eso que D. Jorge escribe tan bien. Veamos las respuestas.  Primera palabra: “Rapsodia”.  Es correcto. Segunda: “Aventurero”.  También correcto. Tercera: “sueño”. ¡¡Los tres correctos&#8230; Sensacional D. Jorge!!.  Respuestas exactas. Puntos arribaaaaa.</strong></p>
<p><strong>&gt;&gt; Y con esto ya ha obtenido otros dos mil puntos, tres mil en total, y se acerca a pasos de gigante a entrar en la historia como el hombre que acabó para siempre con el mito de Babel. (Y yo, queridos telelectores, voy a ser la persona que le entrevistó el día que dio a conocer al mundo su descubrimiento ¡Qué ilusión!)</strong></p>
<p><strong>&gt;&gt; Así que, para despejar esa incógnita y eliminar esta angustia que me reconcome el vientre, sigamos adelante sin entretenernos en darle el regalo que le corresponde por haberla superado: La segunda prueba es&#8230;tatatachán: ¡La prueba de las fraseeeees!.</strong></p>
<p><strong>&gt;&gt; De este sobre naranja que nos entrega nuestro invitado marciano extraemos al azar dos frases que Vd. debe transcribir correctamente en su escritura modélica. ¿Preparado D. Jorge?.</strong></p>
<p><strong>- Preparado señora</strong></p>
<p><strong>- Pero no me llame “señora” por favor. Me parece tan distante</strong></p>
<p><strong>- Está bien princesa.</strong></p>
<p><strong>- Eso suena mejor. Continuemos: primera frase: “¿Hacía dónde se dirigen mis profundos anhelos?”&#8230;y segunda frase: “Qué bonito es Bajamar, que bonito es su atalaya”&#8230; Tiempo Jorge.  Dos minutos para traducirlas en su invento.</strong></p>
<p><strong>-!Un momento! -se levanta airado Pajarito -­protesto señores del Jurado, elevo una protesta formal ante estas frases. Se supone que mi descubrimiento es un primer paso hacia una escritura universal. Y este tipo de frase no es lo primero que se me ocurre a mi comentar con un mongol en su yurta o con un camboyano en Phom Phen. Yo lo que intentaría sería entablar algún tipo de comunicación mas real, mas objetiva, algo como  por ejemplo: “Está muy bueno el café&#8230; Creo que tomaría otro” o “Hola ¿qué tal&#8217;? ¿sabe a qué hora pasa el próximo autobús?”  Este es el tipo de contacto que yo pretendo entablar en esta primera etapa de mi idioma universal y no esas profundas elucubraciones románticas que cualquiera que me las vea escritas se va a creer que estoy loco.</strong></p>
<p><strong>- Impugnada la protesta &#8211; responde el portavoz del Jurado -D. Jorge.  No ha lugar su objeción porque lo de “creo que tomaré otro café”,  hasta yo mismo que no sé dibujar se lo hago comprender a un guerrero watusi.  Y lo del autobús, tres cuartos de lo mismo.  Si su propósito, Don Jorge, es el de dar una oportunidad a las personas de culturas e idiomas diferentes a que se entiendan entre sí, apechugue con las consecuencias e intenté traducir todo lo que aquí se solicita, Y si en su diccionario mágico no viene la palabra “Bajamar” o la acepción de “profundos anhelos”, una de dos: o se la inventa o se va a casa y pierde todo.  Que el tiempo siga corriendo</strong></p>
<p><strong>&#8230; tic &#8230; tac &#8230; tic &#8230; tac.</strong></p>
<p><strong>- Animo Jorge que yo, desde mí posición de presentadora le apoyo con todo mi cuerpo. Que no le amilanen estos pequeños obstáculos y transcriba las frase.  Piense que está a las puertas de convertirse en el Colón de la escritura. Que con Vd., en materia de sistemas de comunicación, habrá un antes y un después.</strong></p>
<p><strong>Pajarito se sienta en el pupitre un poco contrariado pero no se acobarda. Todo lo contrario. Con absoluto dominio de la situación consulta su diccionario, ensaya combinaciones de signos y poco a poco va transcribiendo en una hoja limpia dos filas de claros dibujitos.</strong></p>
<p><strong>- y&#8230;&#8230; Tiempooooooo!  Han transcurridos los dos minutos y el noble concursante nos entrega las respuestas en esta preciosa hoja que todavía conserva el masculino aroma de su mano.  Hacemos lo mismo, la mostramos por videocam a un nativo de Katmandú que intentará interpretar estos bellos trazos. Esperamos con impaciencia la respuesta&#8230;.. Aquí llega. Veamos que ha entendido este gentil habitante del Himalaya, al que aprovecharnos para enviar saludos, cuando ha visto los dibujitos de este Manet de la escritura que hoy colma el plató con su presencia. Traducción de la primera frase: “hacia donde van mis profundos deseos”.. ¿Qué dice el jurado?</strong></p>
<p><strong>- Bueeeeeno, no es del todo exacta pero vamos a darla como válida, No queremos que la humanidad nos recuerde como aquel jurado que ajustició la obra de un genio.</strong></p>
<p><strong>- Traducción de la segunda frase: “Que bello es Bajamar, que bonito es el monte que la domina. !Qué bonito, Jorge, que bien!. ¿y el veredicto del jurado?</strong></p>
<p><strong>Se oyen murmullos y deliberaciones. Segundos después se levanta el portavoz:</strong></p>
<p><strong>- Bueeeeeeno. También vamos a pasarla.</strong></p>
<p><strong>- ¡Bravo Jorge y permíteme que te tutee y te de un beso porque ya la emoción me va subiendo por los muslos. Como ya sabes, por este éxito obtienes otro dos mil puntos, reúnes cinco mil y te sitúas solo a dos mil de conseguir tu sueño. Y estos dos mil puntos que te faltan los puedes conseguir con la difícil prueba que ahora te proponemos: la prueba del dialogo directo. Para esta, permíteme Jorge presentarte a Nanuk un esquimal de la región de Halvo en Groenlandia Noroccidental que jamás, hasta anteayer, había salido de su tierra. Vive de la caza, come carne cruda, dice que no sale de su tierra sin su collar de dientes de morsa porque el espíritu protector de la morsa no le encontraría y podría tener alguna desgracia y solo habla igluluk. Gracias por venir Nanuk, pasa por aquí y haz el favor de  tomar asiento delante de mi Jorge.</strong></p>
<p><strong>&gt;&gt;Y ahora, tú, y no me defraudes cariño, tienes que hacerle comprender con tus transcripciones lo que los miembros del jurado han elegido como tema de conversación. Pero antes de empezar quiero presentarles a Mister John Columba un catedrático en lenguas esquimales de la Universidad de Toronto en Canadá que se ha ofrecido galantemente a traducirnos lo que cuente Nanuk. en iglulik. Así que Jorge, mi amor, prepárate. A partir de que te yo te diga la primera parte del diálogo tienes media hora para que este esquimal llegado de otro mundo nos cuente lo que querernos saber, lo cual significará que ha comprendido las preguntas que le vas a hacer en ese maravilloso alfabeto que tu has inventado. Primera parte y&#8230; Tiempooooo.: escribe a Nanuk que nos cuente la leyenda de la creación del mundo para su gente.</strong></p>
<p><strong>Jorge se queda perplejo.</strong></p>
<p><strong>- ¡Joder con el temita!. Estos se han creído que yo soy un filósofo &#8211; exclama sorprendido.</strong></p>
<p><strong>Pero los efluvios de la animosa presentadora y el sueño de fugarse con ella con los beneficios de su descubrimiento le hacen superar la conmoción y ponerse a dibujar.  Retoca signos con seguridad de mago. Puntea, tira finas líneas, redondea círculos perfectos hasta perfilar lo que para él es una frase y para nosotros una tira de comic. Por fin la arranca la hoja del cuadernillo y se la entrega a Nanuk. El esquimo la mira por todos lados como si fuese un espíritu, le da la vuelta, hace un guiñapo y&#8230; se la come.</strong></p>
<p><strong>- Ooooooh, parece ser que el esquimal no ha entendido nada. ¡Qué pena Jorgito!. Pero no desesperes, cariño, tenemos que ser fuertes e intentarlo de nuevo. Todavía hay tiempo. Anda, prenda mía, vuelve a dibujar, a ver si esta vez te sale mejor, ¡Te quiero!.</strong></p>
<p><strong>Pajarito lo vuelve a intentar y de nuevo combina elementos y ordena anagramas. Suda tinta china pero él le quiere demostrar a su amada que el invento funciona y que los derechos de autor pueden producirles rentas suficientes para casarse, llevar una existencia tranquila y poder tener muchos hijos. Y así, animado por su próxima boda, persiste en su empeño y al cabo de diez minutos le tiende al visitante del hielo otra bella tira jeroglífico para que este la descifre.  Nanuk la agarra, la observa con desconfianza durante un par de minutos y luego&#8230;. se pone a cantar.</strong></p>
<p><strong>- ¿Pero cariño, se puede saber que le has dicho a este hombre para que se ponga a cantar con ese vozarrón de yak?. ¿No le habrás dado a entender que nos casamos y por eso se muestra tan contento?. ¡qué sorpresa Jorge, no me habías dicho nada! Por favor profesor Columba, podría preguntarle a nuestro huésped antártico ¿porqué canta de esa manera?</strong></p>
<p><strong>El profesor guturaliza y chasca la lengua de ese idioma casi extinto y le pregunta a Nanuk de donde proviene su alegría. Entonces, Nanuk se acerca a su iodo y cuchichea algo en su idioma. Columba traduce:</strong></p>
<p><strong>- Sres: Este esquimal me dice en su idioma, que por cierto habla con una acento horrible, que está recordando lo bien que se lo pasó bebiendo ese agua de fuego que le dieron en la panza del gran pájaro que le trajo mas allá de las colinas blancas. También me pregunta si le podernos dar otro traguito</strong></p>
<p><strong>- &#8230;Tiempoooooo. Ha pasado el tiempo -se levanta solemne el portavoz del jurado &#8211; Lo sentimos Sr.concursante pero la respuesta del invitado difiere mucho de la pregunta. Lo sentimos pero lo pierde todo.</strong></p>
<p><strong>- Déjalos Jorge. No te enfades amor. Olvídales. Yo confió en ti.  Marchémonos a otro lado a presentar nuestra escritura porque esta gentuza no se merece tu genio. Pero antes: toma, toma y toma&#8230;. miembros del jurado, guardad este libro para que su sombra os persiga durante toda la vida por haber formado parte de la banda que intentó torpedear al hombre que, como demostraremos en un futuro no muy lejano, ayudado por su esposa, a la que conoció en el mismo programa, revolucionó el arte de la escritura.</strong></p>
<p><strong>- Vámonos cariño. Ahí os quedáis&#8230;.¡pirañas!.</strong></p>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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	</item>
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		<title>10 estaciones: AVES de fuego y arena</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 09:49:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[10 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[AVES DE FUEGO Y ARENA           - Y a continuación tiene la palabra el Excelentísimo ministro de Transportes quien responderá a las preguntas formuladas por la oposición referentes a los sucesos acaecidos en el AVE la noche del 29 del mes pasado.          El Ministro en cuestión deja su asiento en el banco azul y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=19&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;"><strong>AVES DE FUEGO Y ARENA</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong><em>          - Y a continuación tiene la palabra el Excelentísimo ministro de Transportes quien responderá a las preguntas formuladas por la oposición referentes a los sucesos acaecidos en el AVE la noche del 29 del mes pasado.</em></strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         El Ministro en cuestión deja su asiento en el banco azul y se dirige hacia el estrado con cara de circunstancia. Ya ante el micrófono echa una rápida mirada al auditorio y advierte que donde debería estar sentado el grupo opositor lo que hay es un rebaño de vampiros ávidos de sangre fresca. De sangre de Ministro. De <em>sú </em>sangre. El hace como que no ha visto nada e, impertérrito, se coloca la corbata, se atusa la calva y prepara los folios en un intento de capear el temporal lo mejor posible</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Señorías. Sr. Presidente. Señoras y señores diputados: como todos Vds. conocen, uno de los ejes fundamentales de nuestro programa económico es el de atajar ese abismal déficit público que corroe nuestra economía impidiendo la expansión y mermando las inversiones. Con este fin, diseñamos un plan general de privatizaciones en el que se incluían, naturalmente, las empresas mas rentables de capital público. Entre estas empresas se encuentra, por supuesto, la Línea de Alta Velocidad Madrid- Sevilla, el AVE como popularmente se le conoce, ejemplo de rentabilidad, explotación y esmerada atención al cliente. Pues bien, dicha línea salió a la venta hace unos seis meses a través de un concurso internacional al que se presentaron consorcios y compañías de tres continentes. La elección fue dura, pero después de largos análisis, numerosas consultas y exhaustivas deliberaciones, el comité adjudicatario decidió otorgar la concesión a KAO, un consorcio de empresas radicado en Ginebra y formado básicamente por entidades financieras de capital árabeargentino. Las razones eran evidentes. No solo su oferta era la que presentaba la mejor estrategia comercial, creación de nuevos puestos de trabajo y un plan de optimización del servicio, sino que además era la que mas dinero ofrecía.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         El ministro hace un pequeño stop, alza de nuevo la vista y ve brillar los colmillos de los vampiros, señal inequívoca de que están listos para abalanzarse sobre su apetitosa yugular. Para disimular su angustia, Ministro echa un trago de agua, tose un par de veces, manosea las cuartillas y echándole arrestos prosigue con el discurso, aunque ya en su manera de hablar se advierte un ligero tono de derrota:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>           &#8211; Pues bien, hasta aquí todo perfecto. Durante los primeros meses de gestión de KAO todo marchaba sobre ruedas. No hubo ni una sola queja del servicio y la increíble puntualidad del tren seguía machacando records. Pero la buena racha se truncó a mediados del mes pasado, cuando se fraguó la apuesta&#8230; En lo que se refiere a este punto, debo advertirles señorías, que la información que poseo llegó hasta mi de manera extraoficial, pero que no por ello carece de valor. Y según esta fuente sucedió lo siguiente: El día 15 del mes pasado el gerente de la parte árabe de KAO, Mr. Bint AlMatarik y el de la parte argentina, Hacendado D. Horacio Corrientes se encontraron en un conocido y lujoso restaurante de la Carretera de Sarriá para una cena de negocios. Al parecer esta cena, abundante en mariscos, carnes, aves y ensaladas estuvo regada con buenos y generosos caldos del país. También los postres estuvieron aderezados de finos cavas y ricos anissetes que hicieron las delicias de los comensales. Tanto bebieron y tanto mezclaron que alguien se los encontró a las cuatro de la mañana en un siniestro antro del Puerto de Barcelona, agarrados hombro con hombro, enganchados a una botella de anís del Mono y cantando algo así como: “La Meca, patria queridaaaaa, La Meca de mis amooooores..” Pero eso, señorías, no fue lo peor, lo peor es que entre canción y canción se hacían los bravucones y se lanzaban mutuamente estrambóticos desafíos. Se lanzaron muchos y muy variados pero el más sonado y el que mas nos concierne llegó al filo de la madrugada, cuando el jeque AlMatarik saliendo del local con las pupilas haciéndole chiribitas le soltó a D. Horacio en pleno rostro.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - ¿Qué te juegas Hory a que te gano en un MadridSevilla sin pasajeros?</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         D. Horacio, que acababa de tropezar con el escalón de la entrada del antro y se había abierto la ceja, levantó sus ojos desenfocados y, con un hilo de sangre cruzándole el rostro, le  respondió sin cortarse un pelo:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - ¡¡ Mi parte del negocio, amigo AlMatrix !!</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          Hecho dijeron los dos a la vez. Y sellaron el duelo con un buen trago de anís, un fuerte apretón de manos a la vieja usanza gaucha y tres sonoros besos siguiendo la tradición de los árabes&#8230;</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          En este punto, el Ministro escucha unos conatos de carcajada procedentes de las filas enemigas pero él conserva la sangre fría y, sin levantar los ojos del atril, termina su exposición:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Señorías: lo que ocurrió la noche del desafío ya ha sido ampliamente detallado por los medios de comunicación, pero como mi deseo es que Vds. tengan acceso a la versión mas fidedigna de los acontecimientos me he permitido traer a D. José Lucas Morcillo, conductor de una de las locomotoras implicadas en la carrera.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         El Ministro, ágil cual puma, salta del estrado para evitar la sonora pitada que le estaban preparando y vuelve, en un abrir y cerrar de ojos, acompañado de un señor de mediana edad, emperchado, chaqueta azul cruzada, que se encuentra de repente con un micrófono en los labios y <em>Solo ante el peligro</em>. Buscando apoyos, Lucas intenta localizar a Ministro, pero lo único que encuentra es la mirada de un hombre que, acucha­rado en el banco azul y arropado entre los suyos, parece desearle con la mirada toda la suerte del mundo.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         El maquinista mira a un auditorio mudo y atento; carraspea un par de veces, le da un par de toques, toc, toc!! al micro un par de soplidos, fffff, fffff, y&#8230; adelante:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Buenas tardes, señores y señoras diputados: el señor Ministro me ha pedido que les explique lo que ocurrió la otra noche en nuestro querido AVE y eso es lo que voy a hacer. Se lo voy a contar tal y como yo lo viví. Todo empezó el día 23 por la noche, lo recuerdo perfectamente porque tengo la fecha marcada en el calendario como el día mas grande de mi vida. Estábamos mi señora y yo sentados ante el televisor y tomando el cafelillo cuando llaman a la puerta. Abro y me encuentro a un señor con pinta de califa vestido con una chilaba hasta los pies, toda bordada en oro y con las manos como el escaparate de una joyería, de llenas que estaban de sortijas con piedras preciosas y relucientes anillos. El tal califa venía acompañado de dos tiarrones tan grandes que tuvieron que hacer maniobra para entrar en el hall. Detrás de ellos venía otro señor, muy recto, bigotudo y encorbatado que se presentó como Yusuf, traductor de Su alteza el Visir no se qué, presidente de mi compañía y que venía a pedirme un favor&#8230; Yo, naturalmente, tras hacerles pasar, acomodarse y ofrecerles café,  me dispuse a escuchar el motivo de su inesperada visita. Yusuf me dijo que después de hacer una selección entre los conductores de AVE mas competentes, habían llegado a la conclusión de que yo era el mas indicado para ayudarles&#8230;</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Hombre, muchas gracias por la deferencia contesté, y él siguió diciéndome que en caso de aceptar el encargo, Su Señor estaba dispuesto a darme una importante gratificación.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         &#8211; ¿Cómo de importante? alcancé a preguntar, pensando en mil o dos mil euritos por algún viajito extra.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         La respuesta fue como si me diesen un lanzazo en la columna vertebral. Y a mi mujer igual.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - 1 millón</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - La verdad, señorías, es que después de oír esa cifra, que yo no hubiera ganado ni en tres vidas conduciendo AVES, tardé un rato en reaccionar. Por mi mente se me pasaron, todas a la vez, la hipoteca del piso, las letras del coche, los estudios de  la Conchi, la boda de Julio, el vestuario de mi gente, las deudas con los Bancos, los regalos de Navidad, las vacaciones del verano que viene y no se cuantas cosas mas. Procuré controlarme para que no notaran que estaba temblando y en cuanto sentí que mis cuerdas vocales me respondían, acerté a decir tímidamente</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - 1 millón ¿Por hacer qué?&#8230; ¿Matar al Papa?</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - No señor, por hacerle ganar una carrera a nuestro jeque Y me explicó la apuesta: Dos AVES (sin pasajeros por supuesto) saldrían de Madrid a las doce de la noche en una fecha próxima. Previamente se habría suspendido el tráfico en todo el trayecto, desconectado el control de tierra y despejado las estaciones de paso. Circularía cada uno por su correspondiente vía y el primero en llegar a la estación de la isla de La Cartuja, antigua Expo, en Sevilla ganaría la apuesta y el patrón se quedaría con toda la compañía.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         &#8211; Yo, señorías, que ya estaba pegado al sofá, me hundí mas todavía. Sólo acerté a pensar “¡¡ hay que ver como se las gastan los sultanes!!” Pero las dudas se me esfumaron pronto. Al fin y al cabo, el visir era mi jefe y ya se sabe que el que paga, manda. Y con la hipoteca, las letras, los estudios, la boda, los regalos, las deudas y las vacaciones pasando a toda velocidad ante mis ojos, y sin mirar a mi esposa por si se le ocurría poner algún pero a semejante chollo, le lancé mi mano al de la chilaba diciéndole:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - ¡Hecho, jefe !</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          El jeque, aunque no hablaba mi idioma, pareció entenderme y se puso muy contento. Me estrechó la mano, y tras darme un par de sonoros besos, se levantó y se marchó seguido de los dos armarios, dejando a Yusuf en casa para darme las últimas instrucciones. Estas se resumían en una: dedicarme a descansar durante la próxima semana para estar bien en forma el 29, día en que debía comparecer en la Estación de Atocha, zona AVE, a las 11 de la noche.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         &#8211; Yo, como supondrán sus señorías, no fallé y me presenté en el lugar y a la hora convenida. Crucé el exótico jardín tropical del vestíbulo que estaba medio en penumbra y me acerqué a la zona de andenes del AVE. Me identifiqué al guardia de la puerta porque, según vi en los carteles expuestos en las cristaleras, el acceso al público estaba prohibido por reparaciones en la línea. ¡Mentira cochina!, pensé yo, aunque mirándolo bien no era una mala excusa para alejar a los despistados y a los curiosos. Cuando entré me quedé mas alelado que un niño viendo pasar los Reyes Magos. Y es que, sobre los andenes 1 y 2, iluminados por grandes focos, dos artísticos y relucientes trenes se aprestaban a la competición. Sobre el costado de la locomotora y del primer coche del tren número 2, había pintado un majestuoso caballo blanco lanzado al galope con la particularidad de que de su cola y de su crin salían retorcidas llamaradas de un fuego rojizo anaranjado. Bajo la testuz del animal se podía leer un nombre: “Alazán de fuego”. A continuación miré hacia el andén 1 y vi pintado sobre el morro de la locomotora una enorme cabeza de halcón de ojos penetrantes, pico afilado y plumas de color arena. Bajó su pico otro nombre: &#8220;El Halcón del Desierto&#8221;. Los dos trenes lucían majestuosos, pero en cuantito leí la palabra desierto supe que esa era mi máquina y hacia ella me fui siendo recibido con grandes muestras de cariño por parte del emir y de su séquito que me esperaban a pie de tren. Yusuf me explicó que ya estaba todo preparado y que no me asustase de ver tanta gente porque a Sevilla solo viajaríamos nosotros tres: Su señor, él y yo&#8230;. Poco a poco nos fuimos quedando solos, y ya nos disponíamos a subir a la cabina para preparar la salida cuando se nos acercó un orondo hombre tocado con sombrero de ala ancha y empuñando una cincha de cuero que nos habló con voz ronca dirigiéndose especialmente hacia mi:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Ete&#8230; ¿vos sós el shofér de este ingenio?</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Asentí.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Pos ni te molestés, pibe, porque vamos a venser. Te rendís no más y quedás regio</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Yo por supuesto, señorías no sabía de que iba el tema hasta que Yusuf me explicó al oido que aquel hombre era D. Horacio Corrientes, propietario de la otra mitad de la compañía y el rival al que tendríamos que vencer.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         &#8211; Vamos pibe, ni subás a la máquina, no verás ni la cola fueguina de mi alasán. Shevo al mejor shofér, ¿viste?&#8221; Se dió media vuelta y gritó hacia su locomotora:  Apuráte Casiano, vení a conosé tu rival!.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Yo, en cierta manera lo esperaba: Casiano &#8220;El Venao&#8221;!!, famoso por su afición a la comida y por tener el record del AVE en pruebas: 387 Km/h. En ese preciso momento supe que la victoria no iba a ser fácil. Pero aun así no me amilané y tras saludarle deportivamente y desearle suerte, subí a la cabina acompañado de mis dos estrafalarios ayudantes. Nos sentamos en tres comodísimas butacas anatómicas instaladas especialmente para el gran evento, la mía frente al cuadro de mandos y las dos suyas un metro mas atrás, hacia la mitad del habitáculo. A las doce menos cuarto, el ordenador de a bordo hizo las últimas comprobaciones: comportamientos areneros, transformador, pantógrafos, relés, frenos y demás sistemas. Como todo estaba en orden, conecté el motor y un suave runrún proveniente de las tripas de mi halcón invadió la estación. Mientras llegaba la hora de la partida pregunté con ingenuidad:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         &#8211; ¿Y por qué le habéis llamado el Halcón del Desierto?</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - En nuestro animal emblemático me contestó Yusuf con naturalidad  el único que viendo que ya es incapaz de cazar, destina sus últimas fuerzas a subir por encima de las nubes y, con las alas plegadas, se deja caer para estrellarse contra el suelo a velocidad de vértigo&#8230;</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          -Glup -fue el único comentario que logré articular ante tan siniestra respuesta. Por un momento dudé de las verdaderas intenciones de mi jefe, pero como a estas alturas de competición ya era imposible rajarse, preferí olvidarme cuanto antes de aquel puñetero pajarraco suicida y me puse la radio para escuchar el parte meteorológico que anunciaba cielos cubiertos y viento racheado de dirección EsteOeste.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         A las doce menos cinco el hall se vació de gente y a medianoche en punto, un tremendo bocinazo anunció la partida. Yo, con los nervios, me pasé un poco con el acelerador  y la máquina dio tal brinco que nos dejó pegaditos al respaldo del asiento. Cuando levanté la vista del cuadro de mandos ya había pasado S. Martín de la Vega sin ni siquiera enterarme del pútrido olor de su pestilente depuradora. Mi mente estaba todavía en Madrid, cuando ya ni se veían sus luces. Nos internamos en la oscuridad mas absoluta. Era noche sin luna repleta de nubes negras y La Mancha era lo mas parecido a un borrón de tinta china. La única referencia luminosa que tenía eran los focos de mi halcón internándose en aquel agujero negro. Durante los primeros cien kilómetros ni me preocupé del enemigo, concentrándome en realizar una conducción perfecta y en fijar una velocidad media cercana a los 300. Tampoco podía ir mas deprisa porque la ruedas tenían que coger temperatura y además el anunciado viento del Este hacía bascular ligeramente al convoy. A semejante velocidad, me plante en Ciudad Real en 36 minutos y no en 51 como es habitual. Una burrada señorías, pero mi obligación era ganar y para eso estaba allí. Fue entonces cuando me incorporé de mi asiento y, por primera vez, miré hacia mi izquierda y vi la cabeza del alazán a la altura de mi morro. Pensé en acelerar un poco para distanciarme, pero, la proximidad de la ciudad y el temor a agrietar los cimientos de sus casas me hicieron girar ligeramente el volante de frenado. Yo lo hice. Pero Casiano no, y a la altura de los primeros edificios, el alazán de fuego nos pasó como una llama despendolada. Vi su cuerpo albino, vi su crin llameante y finalmente su cola rojiza adelantarnos a toda castaña hasta perderse por delante de nosotros. Paulino, el jefe de estación de C. Real, ya al borde de la jubilación, y que siempre salía a pie de andén a saludarnos, se quedó petriificado cuando un corcel blanco casi le arranca los pelos de la barba. No se como se habría enterado de nuestra carrera pero, dos segundos después, al pasar yo, vi al pobre Paulino todavía rígido y con la paleta en alto. Creo que yo le rematé porque, según me contó después su hija, su enjuto cuerpo no aguantó la segunda sacudida y se  resquebrajó, partiéndose en pedacitos.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Pero en aquel momento, yo lo único que sabía es que íbamos perdiendo, y eso debió poner nervioso al jefe porque se levantó airado diciéndome algo así como:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          - Jamalají, jamalajá, jamalají, jamalajá.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Yusuf me tradujo: ¿No se puede ir mas deprisa? Yo le contesté que ahora venía el curvón, Puertollano y después un tramo repleto de túneles y viaductos y que sería un poco arriesgado entrar a mas de 280 en esa zona. El le lanzó una extensa parrafada en su lengua al emir, que se volvió a sentar, no sin cierta desconfianza y como diciéndome con la mirada: ¡Dale caña compadre!. Que mas quisiera yo, pero justo en ese momento era imposible porque entrábamos en el gran curvón. Yo frené ligeramente por instinto, pero el Casiano no. El Casiano seguía a todo trapo y, tras arrancar de cuajo los árboles de Puertollano, vi sus luces al final de la curva y, si no es, señorías, porque es fisicamente imposible juraría que la tomó de canto y que solamente tocaban la vía las ruedas de la derecha. Yo, que no me gusta correr riesgos inútiles, lo pasé más tranquilo y en seguida me planté ante los primeros repechos de la Sierra Morena. Las entradas a los túneles sonaban como el golpe de una guillotina cercenando cabezas: ¡Zas&#8230; zas&#8230; zas!. Y los pilares de los viaductos parecían tener miedo. Crucé la zona a 250, una media prudente, pero lo que no me explico, señorías, es como &#8220;El Venao&#8221; no descarriló o se cayó por algún precipicio conduciendo de aquella manera suicida. Ese tramo se me hizo interminable porque sabía que mi prudencia podía costarme la carrera, así que, en cuanto noté la bajada hacia los olivares de Jaén, y digo noté señorías porque allí seguía sin verse mas allá de las narices, y sentí que mi halcón era una prolongación de mi ser rodando sin el más mínimo balanceo ni el mas mínimo tirón, giré el acelerador a fondo y lo mantuve firme con mis dos manos. Poco a poco vi como se acercaban las luces rojas de cola de mi, antes compañero, ahora enemigo. Y ya lo tenía casi a tiro de piedra cuando las farolas de Córdoba aparecieron ante mi cara. El sentido común me hizo desacelerar de nuevo porque si entraba a esta velocidad iba a rajar la Mezquita, la judería y hasta las macetas de sus bellos patios. Y otra vez lo mismo, señorías: yo sí reduje por respeto a Córdoba, a los cordobeses, a su pasado y a su presente, pero &#8220;El Venao&#8221; nanay. El pasaba ampliamente de todas esas pamplinas y siguió a su ritmo pasando cinco segundos antes que yo por el subterráneo de la Estación Nueva, tirando sus marquesinas y descuajeringando las casetas de control. Yo lo sentí por los cordobeses, pero también la crucé a 250 porque órdenes son órdenes y yo tenía una que cumplir: ganar a toda costa. En este punto debo decir, y no se si me creerán o no señorías, que nada más salir de la ciudad creí escuchar retumbando en el fondo de mi oído las voces de Abderramán primero, segundo, tercero y cuarto maldiciéndonos  desde el Mas Allá.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Lucas, en la tribuna del congreso, se emocionó tanto reviviendo el paso por las ciudad de los Califas que tuvo que hacer una pausa para beberse dos vasos de agua. Durante ese lapsus no se oyó ni a una mosca revolotear en el foro.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>&#8230;y allí estaba señorías, en mitad de la Vega del Guadalquivir con un retraso de seis segundos. Aquello no podía ser. Miré al visir y me dio pena su cara. Pero todo no estaba perdido. Muy al contrario, con mi Halcón en plena forma y su fuerza al cien por cien, ahora sí me sentía en condiciones de rodar a tope. Y así lo hice. Noté las ruedas del tren como patines deslizándose sobre una pista de hielo y, aprovechando el Levante de cola, giré el volante al máximo. Crucé los campos de Posadas a 360&#8230; la vega de Lora a 370&#8230; ¡Aquello no era un tren señorías!, ¡Aquello era un láser perforando las barreras del espacio y del tiempo!&#8230; Cruzamos Palma del Río a 385, Brenes a 390 y la llanura de Alcalá con la aguja rozando el 400. A semejante velocidad el ordenador de a bordo no paraba de enviarme mensajes de precaución: &#8220;Velocidad excesiva&#8230; Bip&#8230;. Reduzca&#8230; Bip&#8230; Va demasiado deprisa&#8230; bip, biiip&#8221;. Pero como ya empezaba a hartarme la maquinita, agarré la bayeta antivaho, le tapé la pantalla por chivata y volví a lo mío, que era alcanzar a mi oponente. Y ya casi podía tocar con los dedos la crin del alazán cuando el resplandor de Sevilla emergió del suelo como el cráter de un volcán encendido en mitad de aquella noche azabache&#8230;. Pero esta vez no iba a ceder. Esta vez si el caballo no desaceleraba, yo tampoco. Así que seguí a tope, y a la altura de las primeras naves industriales ya estaba a la par de mi adversario y podía ver a través de la ventanilla los ojos desencajados de D. Horacio y del Casiano afanándose por forzar el motor a tope. No había dudas, señorías, el vencedor sería el que apurase mas la frenada. Empatados, llegamos al ramal de la Expo que, afortunadamente para los sevillanos, bordea la ciudad. Pero lo enfilamos a tal velocidad y armando tal escándalo que, según nos dijo después un compañero de celda, despertamos a La Macarena y pusimos a bailar los cimientos de Triana. Pero ¡de perdidos al río! pensaba yo mientras volábamos directos a La Cartuja. Cruzamos el puente del meandro de S. Jerónimo a tal leche que oí gemir las traviesas y saltar los barandales mientras la silueta iluminada de la línea de llegada se acercaba como un rayo. Y es ahí, señorías, donde empecé a acojonarme. A esa velocidad dentro de 34 segundos estaría muerto y los trocitos de mi cuerpo desperdigados por toda la provincia de Sevilla y como pensé que no valía la pena sacrificarse por ser el mas rápido, coloqué una mano sobre el freno neumático y la otra sobre el eléctrico. Y ya iba a accionar los dos a la vez, cuando el califa me pone suavemente la mano sobre el hombro y me dice:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          &#8211; Jamalají, jamalajá &#8211; y yo p</strong><strong>ensé que era la contraseña para entrar en el Reino de Alláh. Pero Yusuf me aclaró:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>           - No hace falta que frenes. Todo está calculado. Siéntate y abróchate el cinturón.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>            ¡Y un jamón! fue lo primero que pensé porque no estaba dispuesto a poner mi vida en manos de un ludópata. Pero entonces le miré a los ojos y no sé, señorías, pero una especie de relámpago de confianza me cruzó el alma y con él el presentimiento de que todo saldría bien. Así que hice lo que ellos decían: sentarme en mi sillón anatómico y abrocharme el cinturón, aunque pensé ¿para qué? si para entrar en el infierno, ya sea árabe o cristiano, no hace falta cinturón. Y cuando estábamos a 500 metros de la línea de meta, con las posibilidades de frenada esfumándose centímetro a centímetro y ya sintiéndome parte integrante del otro mundo, veo al califa que aprieta un botón y se abre una trampilla en el techo, sobre nuestras cabezas. A continuación aprieta otro botón y, como si de tres cohetes se tratara, nuestros asientos salen disparados hacia el cielo a través de la trampilla y pasan justo entre la catenaria y los postes de sujeción (que calculado lo tenían los desgraciados). Allí sentados nos elevalos  en mitad de la noche  como halcones del desierto camino de las estrellas hasta que, justo en el momento que empezábamos a caer salen de los respaldos unos paracaídas que nos dejaron suspendidos en el aire por unos segundos, segundos que recordaré durante el resto de mi existencia pues fue desde allí arriba donde vi las ruedas del tren de D. Horacio echando humo, chispas y arena en un desesperado intento de detener aquella bala rodante para no tragarse el río y a nuestro altivo Halcón darle una pasada de muerte y cruzar triunfante la línea de meta&#8230; ¡Victoria!! grite yo flotando en mitad de la noche . Y por unos momentos me sentí feliz y millonario. Y digo por unos momentos señorias porque lo que pasó a continuación creo que me va a llevar directo a la ruina, el paro y la marginación. Y es que mi halcón suicida, vacío y sin control, continuó su alocada carrera y se llevó por delante los topes de la vía; atravesó limpiamente el descampado vecino machacando cuatro coches allí aparcados; se escoró a la derecha y se incrustó de morro, cual campeón de saltos de trampolín, en el lecho del Canal de la Corta con tanta fuerza y tan profundo que las dos grúas de cien toneladas que envió la Junta andaluza la mañana siguiente se tiraron seis días para sacarlo del fondo</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         Lucas suspira resignado:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>         &#8211; En fin como Vds. imaginarán, fuimos arrestados nada mas tocar tierra y esa misma semana el juez le expropió el AVE a mi jeque, le declaró persona &#8220;non grata&#8221; y le prohibió la entrada en todo el territorio nacional. Y en cuanto a mi, aparte de quitarme para siempre el carné de maquinista, ahora están a punto de embargarme todos mis bienes para pagar los destrozos y de enchironarme unos cuantos años por conducción temeraria.</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          Lucas parece haber acabado el discurso pero cuando se dispone a bajar, vuelve la cabeza hacia el micrófono y exclama con voz triunfante:</strong></p>
<p style="text-align:left;"><strong>          Pero ¿saben lo que les digo señorías? Que solo por verle la cara a El Venao cuando le adelantamos cinco metros antes de la meta, valió la pena el viaje y gracias por su atención</strong></p>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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		<title>3 estaciones: Las voces perdidas</title>
		<link>http://relatosdelmetro.wordpress.com/2009/10/29/3-est-las-voces-perdidas/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2009 17:47:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[3 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[LAS VOCES PERDIDAS Le vi bajar del tren y rápidamente le identifiqué por aquel enorme maletón de cuero con esquineras de latón que a duras penas conseguía arrastrar por el andén. Llevaba un traje viejo y arrugado, la melena sin peinar y un aspecto general tan desaliñado que, a primera vista, no parecía la persona [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=15&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><strong>LAS VOCES PERDIDAS</strong> </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Le vi bajar del tren y rápidamente le identifiqué por aquel enorme maletón de cuero con esquineras de latón que a duras penas conseguía arrastrar por el andén. Llevaba un traje viejo y arrugado, la melena sin peinar y un aspecto general tan desaliñado que, a primera vista, no parecía la persona que nos iba a mostrar la voz de Cristo y que me iba a hacer renunciar a mis creencias religiosas y a mis votos de pobreza en apenas hora y media de conferencia multitudinaria. Me presenté como el enviado por el Instituto de Teología para recogerle y trasladarle sin mas demora al salón de actos del Obispado de Madrid. En seguida, demostró ser un conversador nato y durante el trayecto de la estación al Obispado ya me fue contando, sin que yo mediara pregunta, como había conseguido aislar las voces del pasado y convertirse en un arqueólogo de los sonidos o, como le había definido un sabelotodo, en el primer especialista en psicofonías prehistóricas. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-size:medium;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;">- Los sonidos no se mueren: permanecen -me dijo rotundo en el semáforo de Plaza de Castilla, y me debió ver la expresión perpleja porque durante toda la Castellana, arranca, para, arranca, para, me estuvo como convenciendo de que los sonidos permanecen en el aire por los siglos de los siglos y que solo hay que saber localizar las ondas hertzianas y filtrarlas para hacerlos inteligibles. Cualquier frase, mejor corta, cualquier grito, cualquier discusión cumplía el famoso proverbio “Las palabras se las lleva el viento”. Lo que pasa &#8211; decía entrando en Neptuno e ignorando mi dedo señalándo la fachada del Museo del Prado &#8211; es que la gente no sabe que ese proverbio tiene una continuación: “&#8230; y el viento las guarda”. En ese momento dejó de hablar y yo aproveché para meter baza y sugerirle que dejara el tema para explicárselo a la Curia en pleno que habían venido desde todos los puntos del país y que se concentrara en admirar la recién restaurada fachada de la estación de Atocha. Fue inútil, parecía que el conocía Madrid mejor que yo, porque a la estación de Atocha no la miró ni de reojo, ni al Thyssen, ni al Botánico, si no que seguía hablando y hablando de las virtudes de la maquinita que le había hecho famoso en toda Castilla-La Mancha y razón por la cual estaba convocado por el mas alto estamento religioso del país. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Por eso cuando divisé el Obispado, tras callejear un poco por el casco antiguo, ya sin molestarme en mostrarle las viejas calles, ni la casa de San Isidro, ni la Torre los Lujanes, ni nada de nada porque el investigador pasaba ampliamente de mis indicaciones, me sentí aliviado. Paré y me baje. Le indiqué la puerta de acceso y él mismo cargó la maleta, rechazando mi ofrecimiento a llevársela, hasta la misma entrada donde un par de seminaristas ya le estaban esperando. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Mientras le guiaban hacia el salón, uno de los dos me preguntó por lo bajinis: </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¿ Es verdad&#8230;? ¿es verdad que vamos a oír la voz de Cristo?</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Yo les dije que no sabía nada, que habría que escuchar y juzgar después.</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Lo llevaron hasta el estrado y sin más, empezó a desembalar su maletón ante un patio de butacas a rebosar de sotanas negras, fajas violetas y alzacuellos. Sacó una especie de radiador antiguo, redondo y alargado, dos antenas de esas del VHF y UHF, cables, muchos cables, baterías plateadas, dos altavoces y un aparato negro, que luego, cuando yo ya había dejado la vocación y convertido en empresario, me dijo que era un ecualizador de microsecuencias. Y mientras tanto, Pascu, como acabé llamándole cuando ya éramos como hermanos, armaba el complejo Mecano, de nuevo hacía gala de su apabullante verborrea:</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">-Majestades &#8211; carraspeó &#8211; señorías&#8230;</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">En realidad no sabía como tratar a gente de tan alta alcurnia así que terminó por tratarles de vuecencia mientras les explicaba (sin mirar) que había pasado años enteros escrutando los anchos cielos de su Castilla natal hasta conseguir determinar las coordenadas del aire y reconstruir la historia del viento, elementos indispensables para diseñar esta máquina que ven vuecencias, y en la que, introduciendo una serie de datos básicos se podrán captar las voces del pasado. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">-&#8230;y para demostrarlo &#8211; terminó su parrafada &#8211; voy a enfocar la máquina hacia el Gólgota y ajustarla para escuchar los sonidos de una tarde lluviosa de hace mil novecientos sesenta y siete años, cien días y cuatro horas.</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Pascu manejó con maestría el ampli, los altavoces y el ecualizador mientras la prelatura en pleno guardaba un silencio sepulcral y dos traductores diplomados subían al estrado.</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Vuecencias, cuando se encienda esta luz roja estarán escuchando, en directo, y con las voces originales de sus protagonistas, lo que ocurrió durante la subida al Gólgota, hace casi veinte siglos. Por favor el traductor de arameo y el de latín que se pongan aquí conmigo y vayan traduciendo lo que buenamente puedan </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Giró el interruptor, se encendió la lucecita y se oyó&#8230;..</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Chassss&#8230;chasss&#8230;. sube vago, sube! -tradujo el de latín. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Aggggg, como duele -teatralizó el de arameo. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">A continuación se oyeron una serie de silbidos, trinos, chasquidos e interferencias en general que no dejaban oír nítidamente la escena. Pero de repente se produjo un claro en las ondas y se pudo escuchar claramente el siguiente texto, que yo transcribo tal y como se oyó en aquel salón y que ha sido la causa de abandonar mi profesión de fe, meterme a historiador y asociarme a D. Pascual, pues visto lo visto, es mucho mas interesante y lucrativo: </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Chass&#8230; chasss&#8230;. ¡Joder, deja el latiguito en paz, no ves que esta cruz pesa un quintal&#8230;.- (en ese momento deberíais haber visto la cara de los obispos, luego se fue arreglando, pero al principio fue todo un poema)&#8230;-Además esto es completamente injusto, si solo he robado dos peras. No lo entiendo, ¿por qué me tenéis que dar el mismo castigo a mi que a aquel que va delante, derrengado, y que dice ser rey? Eh, ¿por qué?. Hombre, a él entiendo que lo crucifiquéis por querer usurpar el poder, pero a mi&#8230; ¡Por dos peras!. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Allí fue cuando el presbítero López lanzó el eureka: </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡No es Nuestro Señor, es Dimas el buen ladrón&#8230;D. Pascual ha fallado por dos metros! </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Las protestas seguían, ahora en arameo.</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Que calor! Podíais haber esperado al atardecer para hacernos cargar estos mamotretos&#8230;Sigo diciendo que no es justo.</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Calla chorizo! (latín) Tu lo mismo que todos: un muertoambre que solo sabe protestar y meter cizaña, a pudrirte al madero, cacho perro!</span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Que repecho, (arameo) a ver si por lo menos crucificáis en llano que esto no hay quien lo suba cargao! ¡Y además con este calor! Oye tú, ¿como se llamaba el melenas? A ver si veo su nombre en el madero. Parece que pone INRI, ¡Eh tú INRI, di algo, que vas muy callao, diles que esto no es justo! ¿Es que nadie me va echar una mano?&#8230; </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y, en ese instante, con la audiencia pendiente de la respuesta del nazareno, D. Pascual, que apaga el aparato y sentencia como el inocente que no lo es tanto y que en un momento determinado demuestra ser mas zorro que los propios zorros. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Ya ven vuecencias que es posible oír lo que uno quiere, y sepan que he fallado aposta y he apuntado a Dimas porque si quieren oír la voz de su Salvador deben comunicarle al Papa que le va a costar la friolera de&#8230;. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y allí es donde salté yo, le hice callar por temor a que dijera una cantidad mucho menor de lo que en realidad había que pedir por oír esa parte de la Historia Sagrada. Me lo lleve a un aparte, le puse las cosas claras y los números encima de la mesa y cuando salimos yo ya me había quitado el alzacuellos y la vocación y él empezaba a convertirse en un hombre rico. </span></span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y desde entonces vamos viento en popa: el Vaticano pagó por oír lo que quería, y ahora aquí estamos, camino del Capitolio en nuestro jet privado porque le hemos vendido al Pentágono por una millonada el soliloquio de Oswald en la ventana de la biblioteca de Dallas cuando se preparaba para pegarle dos tiros a Kennedy. </span></span></p>
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			<media:title type="html">Nachinsky. Madrid Spain</media:title>
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		<title>2 estaciones: El juicio Daret-Shar</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 18:17:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nacho Docavo Alberti</dc:creator>
				<category><![CDATA[2 estaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[EL JUICIO DE DARET-SHAR Transcripción de la tablilla a-312 escrita en sumerio cúfico a finales del II milenio a.c. y encontrada entre los restos de la biblioteca del palacio de Sargón en las ruinas de la ciudad de Lagash (Súmer). &#8220;Yo Eridu, padre de la casa de las tablillas, por orden de Sargón, y para [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=relatosdelmetro.wordpress.com&amp;blog=10115454&amp;post=10&amp;subd=relatosdelmetro&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height:150%;">
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><strong>EL JUICIO DE DARET-SHAR</strong></span></span></p>
<p style="line-height:150%;">
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><em><strong>Transcripción de la tablilla a-312 escrita en sumerio cúfico a finales del II milenio a.c. y encontrada entre los restos de la biblioteca del palacio de Sargón en las ruinas de la ciudad de Lagash (Súmer).</strong></em></span></span></span></span></p>
<p style="line-height:150%;">
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">&#8220;Yo Eridu, padre de la casa de las tablillas, por orden de Sargón, y para que figure en los archivos de la Real Biblioteca de su Palacio, transcribo para la posteridad el juicio de Daret-Shar, que tuvo lugar en esta ciudad en la época en que se terminó de construir el Gran Canal de Ur.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Daret-Shar levántate!!&#8230; Este consejo te juzga en nombre de Enlil, rey de Kish, señor de Lagash, ungido por Anú, vencedor de Umma y padre de todos los reyes, y te invita a que te defiendas de las acusaciones de sacrílego que caen sobre tu persona. Si no lo haces, o si los sabios aquí presentes no quedan convencidos, ordenaremos que se te corte la lengua para que tus palabras, llenas de maldad, no vuelvan a oírse por los valles de Sumer, de Acad, de Nippur y de Lakar&#8230;. Dinos pues, Daret-Shar: ¿qué vas murmurando por las calles y plazas de la fortaleza de Hassuna?</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Nada que pueda ofender el poder de Enlil, ni la sabiduría del consejo, ni la fortaleza del templo. Es simplemente que he descubierto la agricultura. </span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¿La queeeeé&#8230;? </span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- La agricultura.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- A ver explícate&#8230; ¿Qué es eso?</span></span></p>
<p><span style="font-family:Arial, sans-serif;">- ¡Oh, Supremo enviado de Anú! La agricultura es un método por el cual se pueden controlar la cantidad de cereal que necesita nuestra gente. Con él se acabaron la improvisación y las hambrunas y ya, ni las nubes de langosta, ni las largas sequías, ni los asedios del enemigo pondrán en peligro nuestras reservas de alimentos y los ejércitos de Súmer serán los más poderosos de la tierra. Para eso sirve la agricultura, ¡ Oh, generosa voz de los dioses!</span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">-¿Estas diciendo que eres capaz de hacer que la tierra te obedezca? O sea que estas cuestionando el poder de nuestro Rey y la benevolencia de nuestros dioses&#8230;.¿Habéis oído sabio consejo de Ancianos? ¿No es esto sacrilegio? ¿Acaso crees Daret-Shar que un insignificante y vil mortal como tú puede desafiar la voluntad de Enlil? Pues estás muy equivocado. Y si no, a ver que es lo que dice el Consejo. Tú, Maneler, el que lee en las estrellas. ¿Qué piensas?&#8230;.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Francamente, no me gusta.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Y tu, Emmur, amigo del río, ¿qué te parece?</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Me parece descabellado</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Y tu Arteshem, que hablas con la tierra, ¿qué opinas?</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Majaderías de drogadicto. Nada, no sirve</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Lo ves serpiente!! Ves como todos creen que mientes. ¡¡Que venga Nerhem, verdugo del templo, y le arranque la lengua!!</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Un momento&#8230; Un momento, por favor, ¡pero si es verdad lo que digo! El grano de trigo alberga en su interior el poder de dar nuevas espigas. Y la prueba está en que si enterramos unos cuantos granos durante la época de crecida y les damos los cuidados necesarios, veremos como a lo largo de los meses de verano crecerán nuevas espigas. Y cuanto mas grano plantemos, mas trigo tendremos para colmar los almacenes del imperio. No seas aguafiestas, Oh Sumo Sacerdote, y aprovecha esta ocasión que te brindo para preservar a tu pueblo de una vez por todas de las hambrunas, las plagas y las enfermedades de antaño.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡¡Serás atrevido, vil vasallo. La lengua, no; el cuello te voy a hacer rebanar como sigas riéndote de todos nosotros&#8230; Nerhem, agárrale fuerte!!</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Un momento Nerhem. Dejadme al menos demostrar que lo que digo es cierto. Mira ¿ves estos kikos? Pues los voy a enterrar en el patio de tu templo, los cuidaré, los regaré con agua del Tigris y verás como para el próximo solsticio habrán crecido frondosas y altas espigas del color del Sol y repletas de trigo nuevo.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- ¡Por tu boca sale veneno!. Aquí todos estamos de acuerdo en que mientes, y es que mientes, Nerhem, prepara la espada. </span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- De acuerdo, de acuerdo&#8230;Reconozco que en este instante soy incapaz de demostrar el poder de la agricultura. Acepto la condena, pero ya que soy reo de muerte quiero que se cumpla mi ultima voluntad.</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Hazla saber pues</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Deseo que estos granos que he traído en mi zurrón se planten en los patios del palacio de la Reina y sean cuidados y regados por mi hermano Bereth-Shar. Veréis como a comienzos del verano unas exuberantes espigas llenaran los patios y vosotros os convenceréis de que yo no mentía. Y ya que yo no voy a poder disfrutar de las mieles de la patente, es mi voluntad que le paguen a mis hijos, y a los hijos de mis hijos, y a los hijos de los hijos de mis hijos los derechos de autor de tan memorable invento&#8230;</span></span></p>
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">- Concedido&#8230;. ¡¡Escriba!! que conste en la tabla de arcilla que la voluntad del reo será cumplida&#8230;, y ahora por la autoridad que nos confiere nuestro monarca Enlil, rey de Kish, señor de Lagahs, vencedor de Umma y ungido de Anú, ¡Nerhem rebánale esa cabezota de cuya lengua salen cuentos diabólicos! </span></span></p>
<p style="line-height:150%;">
<p style="line-height:150%;"><span style="font-family:Arial, sans-serif;"><span style="font-size:medium;">Y&#8230; Zaaaaaaaaaaaaasssssssssssssssss!! Así sucedió y así lo transcribo yo, Eridu, padre de la casa de las tablillas, para que la humanidad juzgue en tiempos venideros como se desarrolló el injusto juicio de Daret-Shar, descubridor de la agricultura y gracias a la cual ahora, después de tantas crecidas del Poderoso Tigris, nuestro pueblo es dueño y señor de las áridas estepas, los infinitos valles y las altas cordilleras que se extienden desde el rojizo desierto de Elam hasta las verdes llanuras del Indo&#8221;</span></span></p>
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